En 1959, el empresario neozelandés Jack Turner decidió rebautizar la "grosella china" como kiwifruit durante una reunión de Turners and Growers en Auckland. La medida buscaba eliminar la referencia china de la etiqueta y crear una imagen más atractiva para los mercados internacionales, especialmente el estadounidense.

Kiwi fruit: el renombrado que conquistó el mercado

El cambio de nombre no fue un simple acto de moda; fue una estrategia deliberada para posicionar la fruta en un mundo marcado por la Guerra Fría. La denominación original, "grosella china", resultaba poco llamativa y, en la época, podía generar reticencias entre los consumidores occidentales. Al adoptar kiwifruit, Turner vinculó el producto a la identidad neozelandesa, convirtiéndolo en un símbolo de exotismo y calidad.

El nuevo nombre se difundió rápidamente entre exportadores y distribuidores. En pocos años, la fruta pasó de ser una curiosidad regional a llenar neveras y fruteros de Europa, América y Asia. La campaña de marketing se apoyó en imágenes del ave kiwi, resaltando la similitud visual entre la fruta peluda y el ave pequeña y marrón. La asociación resultó tan eficaz que hoy la palabra "kiwi" evoca simultáneamente fruta y símbolo nacional.

Cómo y por qué se eligió el nombre kiwi

Durante la década de 1950, el uso de la palabra "Chinese" en productos exportados a Estados Unidos podía ser problemático por la tensión política entre ambas potencias. Los exportadores neozelandeses necesitaban un nombre neutral y, preferiblemente, con connotaciones positivas. El ave kiwi, endémica de Nueva Zelanda, ofrecía una imagen simpática, fácil de reconocer y libre de referencias geopolíticas.