En una reunión en Zhongnanhai, Pekín, el ex presidente estadounidense Donald Trump declaró que él y el presidente chino Xi Jinping comparten una visión muy similar para poner fin al conflicto en Irán.

Trump y Xi comparten visión para terminar la guerra en Irán

"Tenemos una opinión muy similar sobre Irán. Queremos que se acabe y no queremos que tengan un arma nuclear y queremos que el estrecho se abra", afirmó Trump antes del almuerzo con Xi. La frase resume la coincidencia de postura que ambos mandatarios quieren proyectar al mundo.

Trump subrayó que la prioridad es impedir que Irán adquiera capacidad nuclear y restaurar la libre circulación marítima en el estrecho de Ormuz. Añadió que la situación actual es "desquiciada" y que la comunidad internacional necesita una solución política.

El mandatario también recordó los "acuerdos comerciales fantásticos" firmados entre EE. UU. y China, aunque sin detallar su contenido, para reforzar la idea de una relación estratégica más estrecha.

Detalles de la reunión y del conflicto actual

La cita tuvo lugar el jueves en el complejo oficial de la cúpula del Partido Comunista, rodeado de altos funcionarios de ambos gobiernos. No se revelaron listas de asistentes, pero el ambiente fue formal y se centró en la crisis del Golfo.

Irán cerró el estrecho de Ormuz a finales de febrero como respuesta a una escalada iniciada por EE. UU. e Israel, que incluyó ataques a instalaciones nucleares y sanciones económicas. El cierre provocó una interrupción significativa del tráfico petrolero mundial.

El Ministerio de Exteriores chino, a través de un comunicado, pidió "mantener abierta la puerta del diálogo" y consolidar la "tendencia de distensión". China insistió en que la solución política sea la única vía para evitar una guerra que "no debería haber ocurrido".

Implicaciones y próximos pasos en la diplomacia regional

La postura conjunta de EE. UU.‑China podría influir en las negociaciones mediadas por Pakistán, que buscan una reapertura segura del estrecho y garantías sobre el programa nuclear iraní. Ambas potencias parecen dispuestas a presionar a Teherán para que recupere la vía marítima.

En el plano bilateral, la alineación refuerza la relación estratégica entre Washington y Pekín, a la vez que plantea un desafío a la política tradicional de Estados Unidos en Oriente Medio. La cooperación podría traducirse en un mayor peso de China en futuros acuerdos de seguridad.

Los observadores esperan que los próximos días se definan pasos concretos: una posible declaración conjunta, la reactivación de canales diplomáticos y la vigilancia de cualquier movimiento militar en el estrecho. El desenlace afectará tanto a los mercados energéticos como a la estabilidad política de la región.

Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

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