Ataque conjunto EE.UU.-Israel a instalaciones nucleares iraníes (28 feb 2026)
El 28 de febrero de 2026 Estados Unidos e Israel lanzaron una operación aérea coordinada contra dos complejos nucleares ubicados en el sur de Irán. Los aviones de la Fuerza Aérea estadounidense y los cazas F‑35 israelíes alcanzaron los objetivos en menos de una hora, destruyendo la infraestructura de enriquecimiento de uranio.
Según fuentes oficiales, el objetivo era impedir que Irán avanzara hacia la producción de armas nucleares. La acción se realizó sin previo aviso y con el apoyo logístico de la Marina estadounidense en el Golfo Pérsico.
Cierre del estrecho de Ormuz y sus consecuencias inmediatas
En respuesta, el gobierno iraní ordenó el cierre total del estrecho de Ormuz el 1 de marzo, bloqueando la principal vía de tránsito del petróleo mundial. El cierre dejó varados ≈ 2 000 buques, entre petroleros, buques de carga y embarcaciones de recreo.
El precio del crudo Brent se disparó más del 12 % en las primeras 24 horas, generando incertidumbre en los mercados financieros. La Armada iraní desplegó minas y sistemas de defensa antibuque, mientras que la flota estadounidense mantuvo una presencia de patrulla para proteger los buques de bandera aliada.
Contexto geopolítico y reacciones internacionales
El ataque se enmarca en la alianza estratégica entre EE.UU. e Israel, consolidada tras años de cooperación en materia de seguridad y contra‑terrorismo. Pakistán, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, ofreció mediar y logró un alto el fuego el 8 de abril, aunque los enfrentamientos navales continúan.
Irán presentó una propuesta de plan de paz dirigida al expresidente Donald Trump, que fue rechazada por la administración estadounidense, que consideró la oferta insuficiente. China, por su parte, instó a la moderación y recordó la importancia del estrecho para la estabilidad del comercio global, sin condenar explícitamente a ninguna de las partes.
Escenarios futuros y riesgos de escalada
Los analistas advierten que, pese al alto el fuego, la zona sigue siendo un punto caliente. La continuidad de los choques navales podría derivar en un enfrentamiento directo entre las fuerzas navales de EE.UU. e Irán, lo que elevaría el riesgo de una guerra más amplia.
En el mediano plazo, la reapertura del estrecho dependerá de negociaciones multilaterales y de la capacidad de Irán para reconstruir sus instalaciones nucleares. Un retroceso en la diplomacia podría llevar a sanciones adicionales y a una mayor militarización del Golfo.
Conclusión: El ataque del 28‑feb‑2026 ha reconfigurado el equilibrio de poder en Oriente Medio, con repercusiones directas en el suministro energético mundial y en la estabilidad geopolítica. Los próximos días serán decisivos para evitar una escalada que podría arrastrar a potencias regionales y a la comunidad internacional a un conflicto de mayores dimensiones.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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