Falta de celebración en la cultura corporativa
Usoa Arregui, executive y team coach, ha constatado un patrón alarmante en las empresas que están atravesando procesos de transformación cultural: la ausencia de celebraciones. En sus intervenciones, observa cansancio, desánimo y crispación entre los equipos, pese a que los resultados positivos aparecen con frecuencia. «Lo vemos en el día a día, en los gestos más simples, y sin reconocimiento se vuelve un peso», explica Arregui.
Esta carencia de reconocimiento no es un detalle menor. Cuando los empleados no perciben que sus esfuerzos son valorados, la motivación decae y la resistencia al cambio se intensifica. En un contexto donde el afterwork se ha convertido en una práctica extendida que también busca reforzar la cohesión (Afterwork: la extensión de la jornada que preocupa a los jóvenes trabajadores), la falta de celebraciones internas resulta aún más contradictoria y erosiona la cultura que se intenta construir.
Método de diagnóstico y paradoja del reconocimiento
Para medir la brecha entre la cultura deseada y la percibida, Arregui propone un esquema de tres preguntas: keep doing, stop doing y start doing. En sesiones con equipos, la primera pregunta indaga sobre los comportamientos que ya están alineados con la nueva cultura. La respuesta permite visibilizar lo que funciona y generar orgullo entre los participantes.
A continuación, se identifican los comportamientos inaceptables (stop doing), lo que suele generar menos resistencia porque la mayoría reconoce lo que debe eliminarse. Finalmente, el examen de conciencia sobre los frenos que impiden la transformación lleva a definir los nuevos comportamientos necesarios (start doing). En este último paso, Arregui descubre una paradoja: «en el 99 % de los casos los empleados lamentan que no celebramos ni nos celebran, aunque critican y son criticados». Esa misma gente que pide reconocimiento suele mostrarse reacia a celebrar los logros ya alcanzados.
Implicaciones y próximos pasos
El diagnóstico de Arregui muestra que la falta de celebración es un freno de peso para el progreso cultural. Sin un mecanismo de reconocimiento, los equipos no solo pierden energía, sino que también se vuelve más difícil consolidar los cambios deseados. La solución, según el coach, pasa por buscar activamente los comportamientos alineados, hacerlos visibles y premiarlos de forma estructurada.
Para las organizaciones, el reto consiste en integrar la celebración como parte del proceso de transformación, no como un evento aislado. «Buscar los éxitos, anunciarlos y agradecer a quienes los hacen posibles», aconseja Arregui. En un entorno donde el liderazgo femenino está cobrando protagonismo, como demuestra la trayectoria de Marta Pardo, que figura entre las Global Gurus 2026 (Marta Pardo liderazgo: la española entra en el top 10 de Global Gurus 2026), la capacidad de reconocer y celebrar los logros se vuelve una señal de una cultura saludable y sostenible.
En conclusión, la ausencia de celebraciones no es un detalle administrativo sino una barrera estructural que compromete la efectividad de cualquier transformación cultural. Las empresas que incorporen la práctica de celebrar los avances, por pequeños que sean, estarán mejor posicionadas para mantener la energía, reducir el desánimo y alcanzar sus metas estratégicas.
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Editor de Economía
Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.
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