Aranda de Duero ha sido reconocida oficialmente como la capital del lechazo en España, consolidando su posición como referente gastronómico de la zona. La denominación IGP Lechazo de Castilla y León garantiza que el cordero provenga de razas autóctonas y cumpla rigurosos estándares de calidad.
Lechazo de Aranda de Duero: la capital gastronómica que se consagra cada día
Cada año miles de visitantes cruzan la meseta para saborear el lechazo asado en sus tradicionales asadores, convirtiendo la comida en una verdadera peregrinación culinaria. La ciudad, con 33.000 habitantes, ha convertido una receta sencilla en un símbolo de identidad que se exporta a toda Europa.
El encanto del plato no reside solo en su sabor, sino en la historia que lo envuelve. «Los mejores lechazos son los que al nacer escuchan las campanas de la iglesia de Santa María de Aranda de Duero», reza un refrán que resume la devoción local y que, aunque poético, refleja el prestigio acumulado durante décadas.
Cómo se elabora el lechazo de Aranda: tradición, IGP y horno de leña
Para obtener la IGP, el lechazo debe ser una cría de oveja de menos de 35 días, alimentada exclusivamente con leche materna y perteneciente a razas como la churra, la ojalada o la castellana. Además, el peso y la calidad del animal están regulados por la normativa de la comunidad autónoma.






