Crisis de vivienda Mallorca
M. Bibiloni, 31 años, funcionaria del Govern en Palma, lleva un año viviendo en una autocaravana. La decisión no es un estilo de vida, sino una solución temporal para poder ahorrar y mantener su proyecto de vida en Mallorca. La joven, originaria de Campos, declaró que el alquiler de un estudio supera los 1.000 € mensuales, una cifra que le impide ahorrar y planificar a futuro.
Bibiloni comparte su día a día con su perra Sidra, alternando zonas de la ciudad según la estación: en invierno se instala en Ciutat Jardí y en verano se desplaza a barrios como Son Rapinya o La Vileta. La convivencia con los vecinos ha sido, según sus palabras, «muy buena», y asegura que no hay conflictos mayores, aunque reconoce que algunos usuarios pueden incumplir normas.
Ahorro vivienda
El coste mensual de la autocaravana se sitúa entre 300‑400 €, lo que le permite ahorrar alrededor de 1.000 € al mes frente al alquiler tradicional. «No sobrevivo mes a mes con un alquiler; ahora puedo ahorrar pensando en el futuro», explicó Bibiloni. El gasto incluye la letra del vehículo, seguro y mantenimiento, y se paga en un espacio de unos doce metros cuadrados.
Vivir sola en una autocaravana no es cómodo ni barato a largo plazo, pero para Bibiloni representa una alternativa viable frente a la imposibilidad de acceder a una vivienda mediante el alquiler. Compartir piso con otras personas reduciría el coste, pero ella busca independencia y la posibilidad de construir un proyecto propio sin depender de terceros.
Vivienda pública Ibavi
Bibiloni lleva años inscrita en la lista del Ibavi para acceder a vivienda pública, un reflejo de la escasez de alquileres asequibles en la isla. La falta de opciones ha llevado a que jóvenes con empleo estable, como ella, recurran a soluciones como la autocaravana, caravanas o habitaciones compartidas.
El Ayuntamiento de Palma ha anunciado medidas para «poner orden» a la proliferación de autocaravanas, centrándose en la regulación del uso del espacio público. Bibiloni critica que la respuesta institucional se centre en el síntoma –las autocaravanas– y no en la causa estructural de la crisis habitacional. «El problema no somos nosotros, sino la crisis de vivienda. Están criminalizando el síntoma mientras ignoran la causa», afirmó.
Perspectivas
La situación de Bibiloni ilustra la presión que la escasez de vivienda ejerce sobre jóvenes profesionales en Mallorca. Si las administraciones no amplían la oferta de vivienda pública y no regulan de forma equilibrada el mercado de alquiler, es probable que aumente el número de residentes que opten por vivir en vehículos como solución temporal. Mientras tanto, la funcionaria sigue esperando una respuesta estructural que le permita salir de la autocaravana y establecerse en una vivienda digna.
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Editor de Economía
Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.
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