Escalada del conflicto y alerta de la OIT
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha advertido que la intensificación del enfrentamiento entre Israel‑EE.UU. e Irán, que ya mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, podría afectar al mercado laboral más que la crisis sanitaria de la COVID‑19. "Más allá de su coste humano, la crisis en Oriente Medio no es una perturbación de corta duración", señaló Sangheon Lee, economista jefe de la OIT.
Este escenario se traduce en un riesgo directo para los trabajadores, pues la interrupción del flujo energético y comercial del Golfo Persico repercutiría en la producción y el consumo global.
Impacto estimado en el empleo global y regional
Si los precios del petróleo suben un 50 % respecto al promedio de principios de 2026, la OIT prevé una caída del 0,5 % en las horas trabajadas ese año, equivalente a 14 millones de puestos a tiempo completo. En 2027 la reducción subiría al 1,1 %, borrando 43 millones de empleos.
Los ingresos laborales reales disminuirían un 1,1 % en 2026 y un 3 % en 2027, lo que representa pérdidas de 1,1 billón y 3,2 billones de dólares respectivamente. El desempleo mundial aumentaría 0,1 puntos en 2026 y 0,5 puntos en 2027.
Los estados árabes y la región Asia‑Pacífico son los más vulnerables. En el conjunto de los estados árabes, las horas de trabajo podrían caer entre 1,3 % y 10,2 % según la gravedad de la escalada. En Asia‑Pacífico, la OIT estima una reducción de 0,7 % en 2026 y 1,5 % en 2027, con caídas de ingresos reales del 1,5 % y 4,3 %.
Posibles consecuencias y escenarios futuros
La OIT advierte que la crisis no será transitoria; transformará gradualmente los mercados laborales, golpeando con mayor fuerza a sectores de alta exposición como la construcción, la manufactura, el transporte, el comercio y la hostelería. Aproximadamente el 40 % del empleo en la región árabe se concentra en estos sectores.
Los trabajadores migrantes soportarán una parte desproporcionada del ajuste, pues la caída de las remesas ya se percibe en Asia meridional y el sudeste asiático, amenazando los ingresos de millones de familias.
Ante este panorama, los gobiernos y las empresas deberán reforzar políticas de protección social y diversificar sus fuentes energéticas para mitigar el contagio económico. La evolución del conflicto determinará la magnitud del daño laboral y la velocidad de la recuperación.
**En resumen, la escalada en Oriente Medio plantea una amenaza laboral global que supera a la pandemia, y sus efectos se sentirán con fuerza en los sectores más expuestos y en los trabajadores migrantes.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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