La confesión de Penélope Cruz

Penélope Cruz admitió en la rueda de prensa que, al sentir un fuerte dolor de cabeza durante el rodaje de *La bola negra, temió estar padeciendo un aneurisma cerebral. La sospecha surgió en una jornada de tomas intensas en la que la actriz debía interpretar una escena de alto riesgo físico.

El médico del set la evaluó de inmediato y, tras los exámenes, le aseguró que podía seguir trabajando. "Me tranquilizó diciendo que todo estaba bajo control y que podía volver al set", relató la actriz, visiblemente aliviada.

El susto y la ovación en Cannes

En la conferencia de prensa posterior al estreno, Cruz mostró la emoción que le provocó el susto, con la voz entrecortada y los ojos húmedos. "Empecé a llorar", confesó, mientras el resto del equipo la acompañaba en silencio.

La película se presentó anoche en la alfombra roja del Palacio de Festivales, donde la proyección culminó con una ovación de 15 minutos, una de las más largas de la historia del certamen. La intensidad del aplauso fue tal que la sala tembló bajo el eco de los aplausos, y los críticos presentes describieron el momento como "un auténtico estallido de admiración".

Los directores Javier Calvo y Javier Ambrossi, conocidos como *Los Javis, recibieron una respuesta que superó sus expectativas. La escena del final, cargada de simbolismo queer, resonó con el público y los críticos, como se destacó en el informe de .