Dolor de espalda y ansiedad: la declaración de Javier Muñoz
El fisioterapeuta Javier Muñoz ha señalado que el dolor lumbar no es solo una cuestión mecánica, sino que está estrechamente vinculado al estrés y la ansiedad. Según Muñoz, muchos pacientes subestiman esta relación y siguen buscando solo tratamientos físicos sin atender el componente emocional. "Cuando estás estresado, ansioso o emocionalmente inestable, tu cuerpo entra en una especie de modo alerta", advierte.
Muñoz explica que la tensión muscular constante, provocada por la respuesta al estrés, afecta a la zona lumbar aunque la persona no lo perciba. Esta tensión acumulada dificulta la recuperación y aumenta la sensibilidad al dolor, convirtiendo episodios leves en molestias crónicas. El profesional insiste en que la educación postural y el manejo emocional son tan esenciales como el ejercicio físico para prevenir bajas laborales por lumbalgia.
Mecanismo del estrés y recomendaciones para prevenir la lumbalgia
El estrés actúa sobre el sistema nervioso autónomo, generando una contracción sostenida de los músculos del cuello, la espalda alta y la zona lumbar. Esta contracción eleva la presión sobre los discos intervertebrales y los ligamentos, reduciendo la capacidad de absorción de impactos. Además, el estrés amplifica la percepción del dolor al sensibilizar los receptores nociceptivos.
Para contrarrestar este proceso, Muñoz propone cuatro líneas de acción. Primero, gestionar las emociones mediante técnicas de mindfulness o terapia cognitivo‑conductual, lo que disminuye la respuesta de alerta del cuerpo. Segundo, mejorar la respiración con ejercicios diafragmáticos que relajan la musculatura y reducen la tensión. Tercero, mantener una postura adecuada tanto en el trabajo como en actividades cotidianas, evitando encorvarse y apoyando la columna en una posición neutra. Cuarto, fortalecer progresivamente la musculatura lumbar y del core mediante ejercicios de bajo impacto, como pilates o natación, que aumentan la resistencia de la espalda sin sobrecargarla.
Muñoz subraya que la combinación de estos hábitos genera un efecto sinérgico: una mejor postura reduce la carga mecánica, la respiración controlada disminuye la tensión muscular y el fortalecimiento permite que la columna soporte mejor los esfuerzos diarios. El fisioterapeuta advierte que la constancia es clave; los cambios deben incorporarse como parte de la rutina diaria para que el cuerpo aprenda a responder de forma más equilibrada al estrés.
En conclusión, reconocer que el dolor de espalda tiene una dimensión psicológica permite abordar la lumbalgia desde una perspectiva integral. Aplicar las recomendaciones de Javier Muñoz puede reducir la incidencia de bajas laborales y mejorar la calidad de vida de quienes sufren molestias lumbares recurrentes.
Temas relacionados
Redactor científico
¿Te ha gustado este artículo?
Suscríbete a nuestro boletín y recibe las mejores noticias en tu correo cada día.





