Parlamento escocés aprueba petición para nuevo referéndum de independencia
El martes, la primera sesión del nuevo Parlamento escocés aprobó la resolución que pide al Gobierno de Londres transferir la competencia para convocar una consulta sobre la independencia. 75 diputados del SNP y los Verdes respaldaron la iniciativa, mientras que 65 se opusieron. La medida refleja la voluntad de la mayoría parlamentaria de reactivar el proceso independentista.
Detalles de la resolución y posición del Gobierno británico
La resolución exige la transferencia de la Sección 30 de la Ley de Escocia de 1998 a Holyrood, el paso legal necesario para organizar un referéndum. Downing Street, bajo el primer ministro Keir Starmer, reiteró su rechazo a ceder esas competencias, manteniendo la postura adoptada por gobiernos conservadores anteriores. La votación, 75 a 65, muestra una mayoría escocesa pero una clara división dentro del parlamento.
Contexto breve del movimiento independentista escocés
El referéndum de 2014, que dejó a Escocia dentro del Reino Unido con un 55 % contra la secesión, marcó la última gran convocatoria popular. Desde entonces, el SNP ha liderado la agenda independentista, apoyado por los Verdes. Sin embargo, encuestas recientes indican que la independencia ha perdido prioridad frente a problemas cotidianos como el coste de vida y la sanidad. La reciente condena de Peter Murrell, exdirector financiero del SNP, por malversar fondos del partido, ha mermado la credibilidad del movimiento (Peter Murrell fraude SNP).
Próximos pasos y posibles repercusiones
El líder del SNP, John Swinney, anunció que llevará la resolución a una reunión con el primer ministro británico en los próximos días, subrayando que «no habrá referéndum antes de 2028». La postura de Starmer sugiere que cualquier cambio constitucional requerirá un amplio consenso en Westminster. Un nuevo referéndum, de concretarse, podría alterar la relación del Reino Unido con la UE, ya que una Escocia independiente buscaría reintegrarse al bloque europeo, lo que tendría implicaciones geopolíticas y económicas significativas.
En resumen, la aprobación de la petición marca un nuevo capítulo en la larga disputa constitucional entre Escocia y Londres. Aunque la votación muestra un impulso parlamentario, la falta de apoyo del Gobierno británico y la disminución del entusiasmo popular hacen incierto el camino hacia un posible referéndum, que, de ocurrir, no se prevé antes de 2028.
Temas relacionados
Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
¿Te ha gustado este artículo?
Suscríbete a nuestro boletín y recibe las mejores noticias en tu correo cada día.





