Manresa se consolida como gran plató de cine y series
Desde que la Manresa Film Office comenzó a operar en 2011, el número de producciones que el municipio acoge ha crecido de forma vertiginosa. En los primeros años apenas se llegaban a 6 rodajes al año; hoy la ciudad supera los 30 proyectos anuales, alcanzando cifras récord que inyectan millones de euros a la economía local. Cada producción moviliza a proveedores, hostelería y servicios, creando empleo directo e indirecto para cientos de manresanos.
El impulso institucional ha supuesto la creación de una red de contactos entre ayuntamientos, empresas de logística y equipos técnicos. La Oficina facilita permisos, localizaciones y apoyo logístico, reduciendo los tiempos de producción y haciendo de Manresa una opción competitiva frente a otras ciudades de Cataluña y España.
Versatilidad y encanto histórico: por qué atrae a los directores
El casco antiguo, con sus callejuelas medievales, plazas de piedra y edificios barrocos, permite que la ciudad se transforme en cualquier lugar imaginado. La plaza de Sant Domènec, la calle del Born y el Casino de Manresa han sido el telón de fondo de obras tan dispares como la sátira de en (1961) y el drama histórico de en (2010).
Directores internacionales destacan la calidad de la luz natural que baña las fachadas de la Basílica de Santa María y la Seu. "Manresa ofrece una luz que pocos lugares pueden replicar", afirma el director de fotografía de la serie *La catedral del mar. Esa luz, combinada con la capacidad de la ciudad para recrear tanto la Barcelona medieval como escenarios de otras latitudes, la convierte en un activo único.
Series recientes como La catedral del mar han utilizado el Carrer del Balç, un callejón del siglo XIV, como un auténtico túnel del tiempo. La arquitectura tradicional, la textura de los muros y la ausencia de elementos modernos permiten a los equipos de rodaje trabajar sin necesidad de extensas construcciones de set, reduciendo costes y tiempos.
Incluso producciones de gran escala, como *El Perfume: Historia de un asesino, han aprovechado la majestuosidad gótica de la Basícula, mientras que el rodaje de Marlowe bajo la dirección de Neil Jordan transformó la calle Jaume I en una versión ficticia de Los Ángeles de los años 20, demostrando la flexibilidad del entorno.
Tradición cinematográfica y su impacto en la cultura local
El primer gran hito llegó en 1961, cuando Berlanga eligió Manresa para filmar *Plácido. La película, una mordaz crítica social, puso a la ciudad en el mapa del cine español y marcó el inicio de una tradición que sigue viva. Los vecinos participaron como extras, y la experiencia quedó grabada en la memoria colectiva.
A partir de entonces, cada nuevo rodaje ha reforzado la identidad cultural de la capital del Bages. Los locales se sienten orgullosos de ver sus calles en la pantalla y han surgido rutas turísticas que recrean los lugares de filmación, dinamizando la hostelería y el comercio. Restaurantes, bares y hoteles han adaptado su oferta para atender a equipos de producción y a los turistas cinefilos.
El impacto económico se traduce en cifras concretas: la actividad audiovisual ha aportado más de 12 millones de euros en los últimos cinco años, según datos municipales. Además, la demanda de mano de obra especializada ha impulsado la formación de técnicos locales, creando un círculo virtuoso de talento y oportunidades.
Mirando al futuro, la Manresa Film Office ya trabaja en la captación de series internacionales y en la mejora de infraestructuras, como la creación de un estudio de sonido municipal. La apuesta es consolidar a Manresa no solo como locación, sino como referente de producción integral en la región.
En conclusión, la combinación de historia, luz y apoyo institucional ha convertido a Manresa en un auténtico imán para el séptimo arte. Cada nuevo rodaje refuerza la economía, enriquece la vida cultural y posiciona a la ciudad en el mapa global del cine y la televisión.