Estudio revela que el empleo materno no perjudica el desarrollo infantil

El jueves pasado la revista Science publicó una revisión sistemática que examina el efecto del trabajo remunerado de las madres sobre el desarrollo de sus hijos, desde la primera infancia hasta la adolescencia. La investigación, liderada por la académica María Lo Bue de la Universidad de Trieste, analizó más de 1.000 artículos de economía, psicología, medicina y ciencias sociales.

Los autores afirman que "el empleo materno tiene un impacto mínimo o nulo en el desarrollo infantil". La conclusión elimina la idea de que la presencia de la madre en el hogar sea esencial para el bienestar del menor y sitúa la atención en las condiciones laborales y de cuidado que rodean a la familia.

Factores que determinan el impacto del trabajo de la madre

La revisión identifica cuatro variables que condicionan cualquier efecto del empleo materno: la estabilidad laboral, la flexibilidad horaria, el acceso a guarderías de calidad y la distribución del cuidado entre los miembros de la familia. Cuando estos elementos están presentes, los niños muestran resultados de desarrollo equivalentes a los de hogares donde la madre no trabaja.

En contraste, entornos con empleos precarios, horarios rígidos o falta de servicios de cuidado infantil pueden generar estrés familiar y reducir el tiempo de interacción directa madre‑hijo, factores que sí pueden afectar negativamente el desarrollo. La evidencia sugiere, por tanto, que la política pública debería centrarse en mejorar la seguridad del empleo y ampliar la oferta de guarderías, más que en limitar la participación femenina en el mercado laboral.

Percepción social del trabajo materno en diferentes países

La Encuesta Mundial de Valores (2017‑2022) muestra que la opinión pública está lejos de alinearse con los hallazgos científicos. Entre los países encuestados, la proporción que cree que "cuando una madre trabaja remuneradamente, los niños sufren" varía entre 9 % en Dinamarca y 88 % en Bangladesh. En la mayoría de las naciones, al menos 30 % de los encuestados está de acuerdo con esa afirmación.

En España, la tasa de actividad femenina alcanza el 54 %, según datos del Ministerio de Trabajo, mientras que la masculina se sitúa cerca del 64 %. Este contexto laboral se complementa con informes como el de Eurostat muestra que la jornada media en la UE 2025 ronda las 36 horas, que subraya la tendencia a jornadas más flexibles en la región. Curiosamente, la percepción de que el trabajo materno es perjudicial también se correlaciona con actitudes tradicionales sobre la apariencia femenina, como indica el estudio de Brecha de atractivo de género: estudio revela que los rostros femeninos son preferidos en 76 países.

Implicaciones y próximos pasos

Los hallazgos de Science ponen sobre la mesa la necesidad de replantear los debates políticos y mediáticos que vinculan el empleo materno con riesgos para los niños. Si la prioridad es garantizar el desarrollo infantil, la estrategia debe enfocarse en crear empleos estables, horarios flexibles y una red de guarderías accesibles. De lo contrario, la sociedad seguirá alimentando prejuicios que no se sostienen en la evidencia científica.

Este estudio también abre la puerta a investigaciones sobre el papel del padre en el desarrollo infantil, un aspecto aún poco explorado. Mientras tanto, los responsables de políticas públicas y los empleadores pueden usar estos resultados para diseñar entornos laborales que beneficien a toda la familia, sin temores infundados sobre el impacto del trabajo materno.

Jesus Gil Moreno
Jesus Gil Moreno

Redactor científico

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