En el congreso de Girona, la Societat Catalana de Psicologia Clínica (SCPC) presentó un informe que denuncia la práctica de diagnósticos forzados en la atención de salud mental en Cataluña. El documento indica que dos de cada tres psicólogos clínicos registran un diagnóstico desde la primera visita aunque no estén seguros, porque el software interno lo obliga.

Informe de la SCPC denuncia diagnósticos forzados en la salud mental de Cataluña

El estudio, elaborado por la presidenta María José Miñano y el vicepresidente Jesús López, muestra que la presión del sistema obliga a los profesionales a etiquetar a los pacientes sin la información suficiente. Según el informe, el requisito informático se aplica a todas las consultas iniciales en los centros de salud mental, sin excepción.

"El diagnóstico es una herramienta de comunicación, pero cuando se impone sin certeza empobrece la clínica", advierten los dirigentes de la SCPC.

Causas y consecuencias del modelo cuantitativo impuesto

El informe señala que la administración prioriza métricas fáciles de medir, como el número de primeras consultas, y descuida indicadores clínicos relevantes, como la frecuencia de revisiones. Cada psicólogo atiende entre 100 y 200 pacientes, con sesiones promedio de 30 minutos. Esta carga impide ofrecer un seguimiento continuo.

Los intervalos entre visitas de seguimiento superan los 1,5‑2 meses, y en la atención infantil‑juvenil pueden superar los dos meses. La falta de citas quincenales dificulta la detección temprana de empeoramientos y genera una atención irregular. "En situaciones de crisis podemos actuar, pero la rutina se vuelve insuficiente", explica López.

Esta sobrecarga también afecta a la calidad del diagnóstico. Al tener que registrar una etiqueta en la primera visita, los profesionales tienden a usar categorías genéricas, lo que reduce la personalización del tratamiento y aumenta el riesgo de errores de clasificación.

Perspectivas y posibles cambios tras la denuncia

Ante la situación, la SCPC solicita a los responsables políticos una revisión urgente del sistema de registro y de los criterios de atención. Argumentan que la práctica actual constituye una mala praxis estructural que agrava la ya conocida falta de profesionales.

Los dirigentes piden que se introduzcan indicadores que midan la continuidad de la atención y la calidad de los seguimientos, en lugar de centrarse exclusivamente en la cantidad de primeras consultas. Proponen también la flexibilización del software para que el diagnóstico pueda registrarse después de la valoración clínica completa.

Si el gobierno accede a estas demandas, se espera una reducción de la presión sobre los psicólogos y una mejora en la precisión diagnóstica. En caso contrario, la escasez de recursos humanos seguirá empeorando, con consecuencias negativas para pacientes y profesionales.

Para entender mejor el impacto de la sobrecarga en la población infantil, consulte el artículo sobre Pantallas en niños asturianos: expertos advierten sobre riesgos de salud y juego. Asimismo, la discusión sobre tratamientos farmacológicos en salud mental se amplía en Cardoner responde a González: los psicofármacos siguen salvando vidas pese al debate sobre su impacto social.

La SCPC mantendrá la presión para que se revisen los protocolos y se garantice una atención más humana y basada en la evidencia clínica.

Jesus Gil Moreno
Jesus Gil Moreno

Redactor científico

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