*Respuesta de Cardoner a la Comisión de Salud Mental

El pasado martes, Narcís Cardoner, jefe de psiquiatría del Hospital de Sant Pau, respondió a las declaraciones de Belén González, comisionada de Salud Mental del Ministerio de Sanidad, en una entrevista concedida a este diario. González había sostenido que ningún psicofármaco había logrado reducir la carga de enfermedad mental en la sociedad. Cardoner aceptó la crítica a la medicalización excesiva, pero defendió que los fármacos siguen siendo una herramienta esencial para muchos pacientes.

«Entiendo la preocupación por la medicalización», afirmó Cardoner, «pero negar el aporte histórico de la clorpromazina, el litio o los antidepresivos tricíclicos sería un error grave».

*Argumentos clave de Cardoner sobre el reduccionismo psiquiátrico

Cardoner reconoció que la psiquiatría ha convertido en diagnóstico clínico sufrimientos que a menudo tienen origen social. Sin embargo, advirtió que la reacción contra el reduccionismo biológico está dando paso a un nuevo reduccionismo: interpretar todo el sufrimiento mental únicamente como consecuencia de la pobreza, la violencia o la precariedad laboral. Según él, esa visión ignora casos en los que la biología juega un papel determinante, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar.

El especialista recordó que, antes de la introducción de la clorpromazina, muchos pacientes con esquizofrenia permanecían encerrados en instituciones sin salida. «No fue una solución mágica, pero permitió que personas que antes estaban atrapadas en un infierno clínico pudieran reintegrarse a la vida», explicó. Añadió que el litio cambió el pronóstico del trastorno bipolar y que los primeros antidepresivos tricíclicos redujeron significativamente la mortalidad por depresión severa.