Roma y la guerra civil de 69 d.C.: cuatro emperadores en un año

En 69 d.C. el trono de Roma pasó de Galba a Otón, de Otón a Vitelio, y de Vitelio a Vespasiano, todo en doce meses. Cada ascenso se produjo tras un asesinato o una rendición militar, y cada nuevo mandatario intentó legitimar su poder sin éxito duradero. La rapidez de los cambios dejó al Senado sin autoridad real y convirtió a la capital en un tablero de ajedrez donde el movimiento decisivo lo dictaban los campamentos militares.

El año terminó con la proclamación de Vespasiano, quien fundó la dinastía Flavia y restauró una medida de estabilidad. Su victoria marcó el cierre de la crisis y la transición de un Principado dependiente del carisma imperial a un régimen sustentado en el poder de las legiones.

Cómo se desencadenó la sucesión de Galba, Otón, Vitelio y Vespasiano

La muerte de Nerón en junio de 68 d.C. dejó sin heredero a la casa Julio‑Claudia. Sin un mecanismo institucional para la sucesión, el vacío quedó a merced de los cuerpos armados. La Guardia Pretoriana, acostumbrada a decidir el destino del trono, apoyó a , gobernador de Hispania Tarraconense, que había participado en la revuelta contra Nerón. Su ascenso, aunque ratificado por el Senado, careció de recompensas suficientes para los soldados que lo habían respaldado.