Búsqueda de vivienda
Aicha Tarik Gascón, de 20 años, y su pareja de 27, ambos con contrato indefinido en el Empordà, buscan desde hace más de un año un piso que acepte a sus dos perros. Trabajan como sociosanitarias en Castelló d'Empúries y en el sector servicios en Empuriabrava, y necesitan una vivienda para independizarse.
Han ampliado la zona de búsqueda a Figueres, Roses, l'Escala, Ventalló, Vilabertran y Vilafant, aceptando desplazamientos de 40‑50 minutos. Su presupuesto máximo es de 800 €/mes, lo que representa casi la mitad de sus ingresos. A pesar de este esfuerzo, los anuncios que aparecen rara vez cumplen sus requisitos.
Obstáculos por la presencia de los perros
El principal escollo son los dos perros que consideran parte de la familia. Cada anuncio que revisan les indica que el propietario no admite animales, aunque la pareja ofrece seguros de responsabilidad y está dispuesta a pagar fianzas adicionales. "No queremos abandonar a los perros por encontrar un piso", insiste Aicha.
Los propietarios, sin embargo, siguen rechazando sus solicitudes. Incluso cuando la pareja propone adelantar el pago de la fianza o cubrir cualquier desperfecto, la respuesta es la misma: la presencia de los perros es un impedimento insuperable. La pareja ha visitado varias inmobiliarias y llamado sin éxito, a menudo sin llegar a ver el piso antes de que el anuncio quede reservado.





