Barcelona tras la visita del Papa: auge turístico y comercial

El pontífice ha abandonado la ciudad después de 48 horas de ceremonias y actos oficiales. Su partida no ha mermado la afluencia de visitantes, que sigue creciendo al ritmo de la primavera.

Los turistas se agolpan frente a la Sagrada Família, la Casa Batlló y el Parc Güell, generando colas que se extienden hasta la tarde. En los comercios de souvenirs, el inventario de figuras de la Sagrada Família se ha duplicado en una semana.

Los vendedores, muchos de origen asiático, han aumentado su stock en un 30 % para responder a la demanda. Las ventas nocturnas en supermercados 24 h, que funcionan como tiendas de recuerdos, superan los niveles de la misma época del año anterior.

El impulso no proviene solo del turismo religioso. La reciente campaña de drones y fuegos artificiales sobre la basílica ha creado una imagen viral que atrae a viajeros jóvenes y a los que buscan experiencias fotográficas.

Los ingresos de estas actividades se canalizan a través de la tasa turística, que cubre gran parte de los gastos de organización de eventos públicos. Según el Ayuntamiento, la recaudación de la tasa ha aumentado un 12 % en los últimos tres meses.

Los vecinos del barrio del Gòtic expresan opiniones encontradas: algunos valoran el dinamismo económico, mientras que otros denuncian el aumento de precios en alquileres y el ruido nocturno. El Ayuntamiento ha anunciado medidas de control de precios en viviendas turísticas para mitigar el problema.