Rasputín

Grigori Rasputín fue asesinado el 30 de diciembre de 1916 en San Petersburgo. Un grupo de nobles lo envenenó, le disparó y lo arrojó al río Neva, donde finalmente se ahogó. La muerte se vinculó a la profecía de María Feodorovna, madre del zar, que llevaba 38 años temiendo que un campesino matara a su hijo.

El supuesto diario atribuido a Rasputín relata el sueño de la emperatriz viuda: un bebé que escapa de sus brazos y es abatido por un campesino con un hacha. Aunque la autenticidad del manuscrito es dudosa, la historia alimentó la percepción de que la aparición del monje siberiano cumplía una premonición familiar.

conspiración Rasputín

El complot contra Rasputín se gestó en la mansión de los nobles leales a la familia real. Primero, se sirvió una cena con pastelillos envenenados; el veneno no surtió efecto y el plan fracasó. Los conspiradores, frustrados, recurrieron a la violencia: le sirvieron vodka fuerte, le dispararon una primera bala que falló, y una segunda que lo hirió en el pecho.

Tras el tiroteo, Rasputín logró ponerse de pie y escapar brevemente, lo que intensificó la furia de los asesinos. Lo persiguieron por los pasillos del palacio, le dispararon de nuevo y, finalmente, lo arrastraron al río Neva, convencidos de que el agua acabaría con la amenaza que había perseguido a la corte durante años.

contexto Rasputín

Rasputín se había convertido en el confidente más cercano de y la emperatriz . Su influencia surgió cuando la pareja buscaba alivio para la hemofilia del heredero, Alexei, y encontró en el monje una figura que supuestamente curaba con sus oraciones. Esta cercanía provocó recelo entre la aristocracia y la propia familia Romanov.