Entre 2013 y 2024 España ha confirmado 15 casos de fiebre hemorrágica de Crimea‑Congo, una enfermedad viral transmitida por garrapatas que puede producir hemorragias internas y fallo hepático. Los casos se han distribuido entre distintas comunidades, con concentraciones puntuales en Castilla y León y la Comunidad de Madrid.
Dos pacientes fallecieron; ambos presentaban comorbilidades graves, como insuficiencia cardíaca y enfermedad renal crónica, que complicaron su evolución. Las autopsias confirmaron la presencia del virus, pero los médicos coincidieron en que los factores de riesgo preexistentes fueron decisivos.
En Cataluña no se ha registrado ningún caso desde que se inició la vigilancia en 2013. Los datos del Ministerio de Sanidad indican que, hasta la fecha, todas las pruebas realizadas en la región han sido negativas.
Los síntomas iniciales de la enfermedad incluyen fiebre alta, dolor muscular, cefalea, diarrea y vómitos, seguidos en algunos casos por irritación ocular y de garganta. La progresión a hemorragias cutáneas o internas ocurre en menos del 10 % de los pacientes, pero eleva significativamente la mortalidad.
Las autoridades sanitarias recalcan que la detección temprana y el aislamiento inmediato son claves para evitar brotes y reducir la tasa de mortalidad.
Respuesta del Equipo Ubuntu del Hospital Clínic ante sospechas del virus
El Equipo Ubuntu del Hospital Clínic, especializado en aislamiento de alto nivel, es la primera línea de defensa frente a virus de alta peligrosidad que llegan al centro. Su misión es evaluar, aislar y, si procede, confirmar la presencia de patógenos como la fiebre hemorrágica de Crimea‑Congo, la fiebre de Lassa o el ébola.
Cada año recibe entre 10 y 20 sospechas de infecciones que requieren aislamiento extremo. De esas sospechas, solo el 10 % termina ingresando en la UCI de aislamiento, donde se aplican protocolos de contención y muestreo.
"Cuando una sospecha llega, el paciente se traslada a la unidad de aislamiento y se le coloca el equipamiento de protección individual más avanzado", explica Pedro Castro, jefe de Sección del Área de Vigilancia Intensiva del Clínic.
El proceso de confirmación incluye la toma de muestras en contenedores de alta seguridad, su transporte al Instituto de Salud Carlos III en Madrid y el análisis mediante PCR de última generación. El instituto devuelve los resultados en 24‑48 horas, lo que permite decidir rápidamente si el aislamiento se mantiene o se levanta.
Además de la fiebre hemorrágica de Crimea‑Congo, el Equipo Ubuntu ha gestionado casos aislados de fiebre de Lassa y hantavirus, siempre procedentes de viajeros que habían estado en zonas endémicas de África o Asia. En esos episodios, el aislamiento se mantuvo hasta obtener resultados negativos.
El entrenamiento continuo es obligatorio: los sanitarios practican la colocación de EPIs, la descontaminación de superficies y la gestión de emergencias biológicas bajo la supervisión de expertos en bioseguridad.
Aunque la mayoría de las sospechas resultan ser malaria o infecciones bacterianas, el protocolo exige tratar cada caso como potencialmente grave hasta descartar el diagnóstico.
Perspectivas y vigilancia en Cataluña frente al riesgo de transmisión
Las garrapatas vectores del virus están presentes en gran parte del territorio español, especialmente en áreas de pastizales y bosques de la meseta y el norte. Su actividad aumenta en primavera y verano, lo que eleva el riesgo de transmisión a humanos que realizan actividades al aire libre.
Las aves migratorias, que atraviesan la península en sus rutas entre África y Europa, pueden transportar el virus sin enfermarse y depositarlo en nuevas áreas. En 2022 se detectaron cepas del virus en aves capturadas en Castilla y León, lo que sugiere una vía de introducción potencial.
Cataluña ha reforzado su vigilancia epidemiológica mediante la monitorización de garrapatas en parques naturales y la notificación obligatoria de casos sospechosos por parte de los centros de salud. El Equipo Ubuntu mantiene un plan de respuesta inmediata que incluye aislamiento en su unidad de alto nivel y coordinación con el Instituto de Salud Carlos III.
"Nuestro objetivo es detectar cualquier caso antes de que se produzca una transmisión local", afirma Pedro Castro, subrayando la importancia de la colaboración entre hospitales, laboratorios y autoridades sanitarias.
El mantenimiento de la vigilancia también implica campañas de información dirigidas a profesionales sanitarios y a la población rural, para que reconozcan los síntomas y eviten el contacto con garrapatas.
Si en el futuro se confirma un caso en Cataluña, el protocolo contempla el aislamiento inmediato en la unidad Ubuntu, la toma de muestras y la notificación al Servicio de Salud de Cataluña para activar el plan de contingencia regional.
Cierre
Con 15 casos confirmados a nivel nacional y la ausencia de contagios locales en Cataluña, la amenaza sigue latente pero controlada. La combinación de vigilancia de vectores, detección temprana y capacidad de aislamiento del Equipo Ubuntu constituye la mejor defensa para evitar que la fiebre hemorrágica de Crimea‑Congo se convierta en un brote significativo en la comunidad.