Descubrimiento científico
Un estudio publicado en Nature Communications ha demostrado que, cuando las personas caminan sin un destino fijado, tienden a girar hacia la izquierda, es decir, en sentido antihorario. El fenómeno se observó tanto en pruebas realizadas en España como en Japón, y se replicó en individuos solos y en grupos.
Este sesgo de marcha se detectó al analizar grabaciones de multitudes y, posteriormente, al diseñar experimentos controlados. Los autores afirman que el giro no depende de la cultura, el género ni la dominancia manual.
Detalles del experimento y posibles explicaciones
La investigación reclutó a 209 participantes que caminaron individualmente dentro de un recinto hexagonal construido con sillas y mesas. Cada sujeto debía deambular sin objetivo mientras se registraba su trayectoria. Se aplicaron varios controles: se tapó el ojo izquierdo o derecho, se anotó la pierna dominante, el sexo y la edad.
Los resultados mostraron un sesgo persistente hacia la izquierda en todas las condiciones. El efecto fue más pronunciado en niños, cuyo giro antihorario superó al de los adultos. Ni la visión parcial ni la dominancia de la mano alteraron la tendencia, lo que sugiere un origen interno.
Los investigadores proponen dos hipótesis principales. La primera apunta a asimetrías cerebrales sutiles que favorecen la activación del hemisferio derecho al iniciar el movimiento. La segunda sugiere diferencias musculares o de postura que inclinan ligeramente al cuerpo hacia un lado. "Cada uno lleva un pequeño sesgo personal que, al combinarse, genera una rotación neta en sentido antihorario", explicó el investigador principal.





