El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, un espacio único en Europa, lleva más de 30 años sin un plan rector actualizado que lo proteja. Con casi 4.000 hectáreas, este complejo lagunar es un ejemplo de la riqueza hidrográfica de la Mancha. Su peculiar composición, formada por represas naturales llamadas 'barreras tobáceas', hace que las lagunas casi nunca se sequen.

Su sistema natural de alimentación continua desde el Acuífero del Campo de Montiel, que abastece a la zona mediante manantiales y filtraciones subterráneas, es clave para su supervivencia. Además, arroyos como el de las Hazadillas o el Alarconcillo contribuyen a mantener el nivel del agua.

A pesar de ser una joya natural, el actual Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) data de 1995. Aunque se han aprobado medidas concretas para su protección, como limitaciones de aforo y circulación de vehículos en verano, conservación de la biodiversidad, baño y actividades recreativas, la Dirección General de Medio Natural del Gobierno de Castilla-La Mancha ha elaborado un nuevo borrador del plan de dirección.

Este nuevo documento incluye novedades como la adaptación al cambio climático, la accesibilidad, la eliminación de ruinas y la autorización de instalaciones de energía de autoconsumo. También establece la promoción de obras para reducir el impacto visual e integración paisajística de las infraestructuras y edificaciones existentes.

El borrador también contempla la restauración de áreas donde las condiciones naturales hayan sido alteradas y la reducción de fuentes de sonido artificiales en el medio natural. Además, se busca minimizar la contaminación lumínica y promover un turismo sostenible en el parque natural y su entorno.