La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha cumplido un mes sin visos de terminar. Los cambios de estrategia constantes por parte de Donald Trump y el anuncio del ministro israelí de Defensa, Israel Katz, de incrementar los ataques contra Irán han alejado una posible solución diplomática. Mientras, la Unión Europea mantiene una posición ambivalente, oponiéndose a participar en la guerra, pero con varios países prestando un discreto apoyo a Estados Unidos.
A pesar de que los 27 países de la UE han dejado claro que "esta no es la guerra de Europa", varios países europeos están apoyando a las tropas estadounidenses en sus ataques contra Irán. En las últimas semanas, bombarderos, drones y buques estadounidenses han sido abastecidos de combustible, armados y desplegados desde bases en el Reino Unido, Alemania, Portugal, Italia, Francia y Grecia.
El papel de la UE como simple observador del conflicto refleja su escaso peso en la escena internacional, cuando las consecuencias económicas del conflicto están golpeando fuertemente las economías de los países europeos debido a su dependencia de los combustibles fósiles.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, admitió que las operaciones estadounidenses en bases italianas "no implican bombardeos", aunque desde la base aérea de Aviano, en Italia, despegan aviones para el reabastecimiento en vuelo que facilitan misiones de bombardeo de largo alcance contra Irán.





