Han pasado solo unos días desde que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, alcanzara un acuerdo con Junts para aprobar en el Congreso una ley de amnistía a cambio de los votos necesarios para garantizar su investidura. En ese momento, un veterano magistrado del Tribunal Supremo expresó su opinión sobre si el Poder Judicial podría evitar la iniciativa del Poder Legislativo: 'La batalla se está perdiendo, pero todavía hay partido'.

Dos años después, la ley de amnistía en vigor no puede aplicarse al expresidente catalán Carles Puigdemont y a otros ex consejeros de su Gobierno debido a la jurisprudencia creada por el Supremo. Este tribunal interpretó que la malversación cometida por los altos cargos independentistas no era amnistiable.

El mismo magistrado del Supremo afirmó que los procedimientos judiciales en España cuentan con instrumentos suficientes para controlar y castigar a aquellos jueces que no realizan correctamente su trabajo. Sin embargo, un periodista le señaló que en algunos casos, las instancias superiores rechazan recursos contra la mala praxis de instructores y protegen al juez infractor.

A este respecto, el magistrado respondió: 'Ten cuidado con sugerir la posibilidad de echar de la judicatura a jueces por mala praxis. La interpretación gubernamental de lo que se entiende por mala praxis es lo que ha permitido a Trump detener a un juez que se negó a avalar las deportaciones a El Salvador'.

Sin embargo, en España, un juez instructor como Juan Carlos Peinado imputó a Juan José Güemes, directivo del Instituto de Empresa, por declaraciones que nunca realizó durante la fase de instrucción del caso Begoña Gómez. Güemes estuvo imputado durante seis meses hasta que la Audiencia Provincial corrigió el error.

A pesar de esto, el juez Peinado siguió en su puesto sin sanción. Además, maltrató verbalmente al ministro de Justicia, Félix Bolaños, durante su declaración judicial, y le exigió que buscara en los despachos de Moncloa unos datos que ya estaban en el sumario.

La derecha judicial quiere archivar sin sanción la queja de Bolaños contra el juez Peinado. Mientras tanto, Ángel Hurtado, magistrado del Supremo, acusó por escrito y sin pruebas al Gobierno de ordenar al fiscal general del Estado la filtración de un correo electrónico relacionado con Alberto González Amador, pareja de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso.

La derecha judicial, que controla el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) desde hace 30 años, avala las propuestas de Ricardo Conde, promotor de la acción disciplinaria, y deja sin sanción actuaciones bochornosas de jueces contra el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo.

El juez Manuel Ruiz de Lera comenzó una cruzada contra el Gobierno en la red social X, insultando al presidente Sánchez y a otros miembros del Gobierno. A pesar de que el CGPJ decidió investigar, Ruiz de Lera eliminó su cuenta de X.

La comisión disciplinaria del CGPJ archivó las diligencias abiertas a Ruiz de Lera, argumentando que no era posible comprobar si los mensajes fueron escritos por él o si se hizo pasar por miembro de la carrera judicial.

A pesar de esto, Ruiz de Lera insistió en sus ataques al Gobierno. La derecha del Poder Judicial votó hace un mes contra la sanción a Ruiz de Lera.

Los Principios de Ética Judicial establecen que la imparcialidad de los miembros del Poder Judicial impone el deber de evitar conductas que puedan poner en entredicho la confianza pública en la justicia. Sin embargo, algunos jueces incumplen estos principios de manera grosera, siempre contra políticos y altos cargos del mismo signo ideológico.

La ley establece que los jueces cometerán una falta disciplinaria si dirigen felicitaciones o censuras a poderes, autoridades o funcionarios públicos invocando su condición de juez.

La Comisión de Ética Judicial, elegida por los jueces de carrera y de abrumadora mayoría conservadora, avaló la protesta de jueces a las puertas de los juzgados contra una ley de amnistía que ni siquiera estaba aprobada.

La autoridad disciplinaria del Poder Judicial pide archivar cuatro denuncias contra Peinado por sus excesos y errores.

Laura Jiménez Moreno
Laura Jiménez Moreno

Editora de Tecnología

Editora de tecnología. Especialista en inteligencia artificial y transformación digital.

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