La energía eólica ha experimentado un crecimiento exponencial en España durante las últimas décadas, convirtiéndose en una de las principales fuentes de energía renovable en el país. En apenas 25 años, este sector ha pasado de ser prácticamente inexistente a generar casi una cuarta parte de la energía total producida en España. Los aerogeneradores, también conocidos como molinos de viento, han sido los principales responsables de este logro.

La energía eólica ha sido objeto de numerosos debates y controversias, con opiniones encontradas en todos los ámbitos ideológicos. Por un lado, hay quienes defienden su importancia para reducir la contaminación y promover la sostenibilidad, mientras que por otro lado, hay quienes se oponen a la instalación de molinos de viento en ciertas áreas, alegando motivos estéticos o de ruido.

A pesar de estas controversias, España se ha convertido en la sexta potencia mundial en energía eólica terrestre, con una capacidad instalada de 32.000 megavatios. Según datos de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), esto representa apenas el 3% de la capacidad instalada a nivel global. China lidera el ranking con 46% de la instalación, seguida de Estados Unidos con 15%, Alemania con 6%, India con 5% y Brasil con 3%.

La combinación de energía eólica y fotovoltaica ha sido fundamental para alcanzar un hito histórico en España: el , se logró que el , gracias a la conjunción de viento y sol.