La energía eólica ha experimentado un crecimiento exponencial en España durante las últimas décadas, convirtiéndose en una de las principales fuentes de energía renovable en el país. En apenas 25 años, este sector ha pasado de ser prácticamente inexistente a generar casi una cuarta parte de la energía total producida en España. Los aerogeneradores, también conocidos como molinos de viento, han sido los principales responsables de este logro.

La energía eólica ha sido objeto de numerosos debates y controversias, con opiniones encontradas en todos los ámbitos ideológicos. Por un lado, hay quienes defienden su importancia para reducir la contaminación y promover la sostenibilidad, mientras que por otro lado, hay quienes se oponen a la instalación de molinos de viento en ciertas áreas, alegando motivos estéticos o de ruido.

A pesar de estas controversias, España se ha convertido en la sexta potencia mundial en energía eólica terrestre, con una capacidad instalada de 32.000 megavatios. Según datos de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), esto representa apenas el 3% de la capacidad instalada a nivel global. China lidera el ranking con 46% de la instalación, seguida de Estados Unidos con 15%, Alemania con 6%, India con 5% y Brasil con 3%.

La combinación de energía eólica y fotovoltaica ha sido fundamental para alcanzar un hito histórico en España: el 16 de abril de 2025, se logró que el 100% de la energía generada fuera renovable, gracias a la conjunción de viento y sol.

La cadena de valor de los proyectos de energía eólica involucra a múltiples empresas, desde la propiedad del terreno hasta la compra de materias primas básicas como acero, hierro, cemento, plástico, fibra de vidrio, cobre, zinc, tierras raras y aluminio. El proceso depende en gran medida de los planes y licencias de las administraciones locales, autonómicas y estatales.

Entre las empresas líderes en el sector se encuentran Iberdrola, Acciona Energía, Enel (Endesa), Naturgy y EDPR, que operan como constructores, promotores y propietarios de parques eólicos. La distribución geográfica de las inversiones ha sido desigual, con Castilla y León, Aragón y Castilla-La Mancha concentrando el 50% de la capacidad total.

La energía eólica ha tenido un impacto significativo en la economía española, contribuyendo a mantener bajos los precios de la electricidad. El 25 de marzo, el megavatio hora se pagaba a 18 euros, frente a 135 euros en Italia y Suiza, 54 euros en Alemania y 22 euros en Francia.

La provincia de Zaragoza destaca por su elevada capacidad eólica, lo que ha impulsado la instalación de centros de datos intensivos en consumo energético. En esta provincia nació Forestalia, la empresa familiar que ha sido clave en el auge renovable y ha promovido parques eólicos con 1.500 megavatios en operación.

Sin embargo, el éxito de Forestalia también ha generado polémicas y causas judiciales abiertas, relacionadas con presuntos delitos de corrupción y relaciones con funcionarios públicos. Como siempre, el beneficio de la duda.

La evolución del sector eólico en España es un tema complejo y multifacético, que requiere un análisis detallado de sus beneficios y desafíos. A medida que el país sigue avanzando hacia un futuro más sostenible, la energía eólica jugará un papel fundamental en este proceso.

Laura Jiménez Moreno
Laura Jiménez Moreno

Editora de Tecnología

Editora de tecnología. Especialista en inteligencia artificial y transformación digital.

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