Un reciente estudio realizado en la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) ha revelado que la luz roja provoca un deslumbramiento más intenso de lo que se pensaba, lo que plantea interrogantes sobre los estándares actuales de medición de la luz. Los investigadores del Laboratorio de Rendimiento Integrado en Diseño (LIPID) expusieron a 56 personas a la luz del Sol filtrada por vidrios coloreados y descubrieron que el rojo fue percibido como el más brillante y perturbador a la vista.
La investigación, publicada en la revista Scientific Reports, se llevó a cabo en una oficina controlada donde la luz solar era visible a través de cristales teñidos de rojo, azul, verde y un tono neutro. Aunque las transmisiones visuales eran comparables, las valoraciones subjetivas de deslumbramiento colocaron al rojo en primer lugar. Los autores exploran la hipótesis de que el efecto Helmholtz–Kohlrausch, que relaciona saturación cromática y brillo percibido, puede aplicarse también al fenómeno del deslumbramiento.
La sorpresa radica en que la práctica y las normas actuales se basan en la función de sensibilidad espectral, diseñada hace un siglo para describir la percepción luminosa promedio. Esa función subordina la importancia del rojo en la evaluación del deslumbramiento; sin embargo, los resultados experimentales mostraron desviaciones en estimaciones de hasta un 50 % cuando se usan métodos fotométricos tradicionales. Para los investigadores, eso significa que muchos modelos de confort visual y criterios normativos podrían estar subestimando riesgos para el usuario.





