Más de tres décadas han pasado desde que Begoña incursionó en una de las profesiones consideradas en vías de extinción: la de los camioneros. Sin embargo, ella sostiene que la escasez de profesionales en este sector no se debe a la falta de interés, sino a las condiciones laborales deficientes.

De hecho, muchos podrían pensar que compaginar esta profesión con una vida familiar es imposible, pero Begoña asegura que es factible, adaptándose a rutas comarcales o locales con un salario menor que en transportes internacionales. "Durante 30 años he sido camionera y he podido dormir en casa todos los fines de semana", comentó en el podcast del camionero Mario Cozma.

Begoña responsabiliza a las empresas de esta situación: "En este país no hay ninguna empresa que pague lo estipulado por ley", aunque reconoce que la situación ha mejorado en los últimos años.

Begoña también habló sobre sus propias condiciones laborales: "No he experimentado discriminación alguna por ser mujer; he cobrado lo mismo que mis compañeros, nunca he cobrado diferente en ninguna empresa, pero el trabajo nunca ha estado bien remunerado".

Begoña relata una anécdota en la que una vecina expresó que ella y su marido, también camionero, ganaban mucho dinero. Sin embargo, en un viaje, la vecina acompañó a Begoña y comprendió que, aunque ganaba más, invertía muchas horas en su trabajo.

"Estaba haciendo tres turnos diarios de 8 horas de trabajo, desde que me levantaba hasta el viernes", ganando 3.000 euros mensuales, frente a los que ganaba su vecina pero con .