La escalada de tensiones en Irán ha vuelto a poner de relieve la vulnerabilidad de la Unión Europea ante la volatilidad de los mercados de combustibles fósiles. La dependencia de estos recursos energéticos no solo supone un riesgo para la economía europea, sino que también la coloca en una posición de incertidumbre frente a terceros países.

En este contexto, la Comisión Europea ha reafirmado su compromiso con la transición hacia fuentes de energía más sostenibles y menos dependientes de factores externos. "La historia se repite: en 1956, la crisis del canal de Suez; en 1970, la inestabilidad en Oriente Medio; y en 2022, la invasión rusa de Ucrania. ¿Cuándo aprenderemos?", se preguntó el comisario de Energía, Dan Jørgensen, ante la Eurocámara.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, destacó que la Unión Europea cuenta con fuentes de energía de producción nacional, como las renovables y la nuclear, cuyos precios han demostrado ser más estables. "Sus precios se han mantenido iguales durante los últimos 10 días", afirmó.

Aunque la UE no enfrenta un problema inmediato de suministro, sí está expuesta a la volatilidad de los precios del gas, que han experimentado un aumento significativo en las últimas semanas. El comisario de Economía, Vladis Dombrovskis, advirtió que esta situación podría afectar negativamente a la economía europea, con un posible recorte del 0,6 puntos en el crecimiento.

La crisis en Irán no es un hecho aislado. En 2021, la UE importaba gas de varios países, incluyendo Estados Unidos, Qatar, Rusia, Nigeria y Argelia. Sin embargo, tras la invasión rusa de Ucrania, la UE se centró en diversificar sus proveedores de gas. Aunque ha logrado reducir su dependencia de Rusia, ha aumentado significativamente sus importaciones de gas estadounidense, lo que plantea nuevos desafíos.

El comisario Dan Jørgensen enfatizó la necesidad de avanzar en la agenda verde para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y fortalecer el desarrollo de las energías renovables. En 2022, la UE se comprometió a acelerar este proceso, con el objetivo de generar el 45% de su electricidad a partir de fuentes renovables para 2030.

Entre 2021 y 2024, la capacidad de generar energía eólica y solar en la UE ha aumentado un 58%. Sin embargo, el bloque sigue dependiendo en gran medida de las importaciones de energía. En 2023, la UE produjo el 42% de la energía que consumió, mientras que importó el 58% restante.

Instalación de placas solares en Pozuel de Ariza, Zaragoza, como ejemplo de apuesta por las energías renovables en la Unión Europea. (Fuente: El Periódico)
Instalación de placas solares en Pozuel de Ariza, Zaragoza, como ejemplo de apuesta por las energías renovables en la Unión Europea. (Fuente: El Periódico)
El vapor se eleva desde la central eléctrica de lignito Neurath, operada por la empresa energética alemana RWE, cerca de Grevenbroich, Alemania. / SASCHA STEINBACH / EFE

La Comisión Europea insiste en que la clave para reducir la dependencia de los combustibles fósiles está en apostar por las energías verdes. "Debemos seguir construyendo una verdadera unión energética mediante el despliegue de más energías renovables, el refuerzo de nuestras redes y la creación de un auténtico mercado único de electricidad", afirmó Jørgensen.

Bernd Weber, director ejecutivo del Consejo de Políticas e Innovación Energéticas y Climáticas, coincide en que es fundamental impulsar un sistema energético más renovable y aumentar la resiliencia. "A medio plazo, está claro que necesitamos impulsar un sistema energético más renovable y aumentar nuestra resiliencia", explicó en una entrevista.

La Comisión Europea está trabajando en un plan para amortiguar el impacto a corto plazo de la crisis y medidas estructurales a medio y largo plazo. Weber destaca la importancia de que ambos planes vayan de la mano para evitar que las medidas a corto plazo tengan un impacto negativo en las reformas posteriores.

En el debate sobre posibles medidas a corto plazo, se ha mencionado la posibilidad de suspender el mercado de emisiones de carbono, algo que Weber considera contraproducente a medio y largo plazo. "No tiene sentido incentivar el consumo de gas natural o incluso construir plantas de gas natural adicionales innecesarias a corto plazo", afirmó.

La mejora de las infraestructuras, en particular las redes, es crucial para reforzar el mercado europeo y permitir el flujo de energía renovable. "Jamás debemos volver a depender de los combustibles fósiles", sentenció Jørgensen.

Pablo Hernández Gil
Pablo Hernández Gil

Crítico Cultural

Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.

¿Te ha gustado este artículo?

Suscríbete a nuestro boletín y recibe las mejores noticias en tu correo cada día.

Al suscribirte aceptas nuestra política de privacidad