El próximo 6 de abril, la Audiencia Nacional dará comienzo al juicio contra Jorge Fernández Díaz, exministro del Interior del Partido Popular, y otros once acusados por su presunta implicación en la operación Kitchen. Esta causa se refiere a una serie de actuaciones irregulares llevadas a cabo por mandos policiales con el objetivo de sabotear la investigación sobre la financiación ilegal del PP.
La operación Kitchen se gestó en un contexto de gran relevancia política. En 2011, el PP, liderado por Mariano Rajoy, ganó las elecciones. Rajoy eligió a Jorge Fernández Díaz, un amigo personal, para ocupar el cargo de ministro del Interior. En ese momento, el principal reto para Fernández Díaz era gestionar la crisis económica y la retirada de ETA.
Sin embargo, en aquellos meses se estaba gestando otra amenaza para el Estado: el proceso soberanista en Cataluña. A pesar de su carácter pacífico, viejos resortes antiterroristas se activaron. Un grupo de mandos policiales encontraron un nuevo adversario en el separatismo catalán, lo que les aseguró continuidad en varios frentes.
Entre los policías involucrados en la operación Kitchen había algunos que habían recibido al Gobierno del PP desde una posición privilegiada. El comisario José Manuel Villarejo ya estaba destinado en la Dirección Adjunta Operativa con el anterior Gobierno. Por su parte, Enrique García Castaño había cruzado la línea que separa la ley del delito para gobiernos de distinto signo político.
La investigación del caso Kitchen ha revelado una serie de actuaciones irregulares llevadas a cabo por los acusados. El juez Manuel García Castellón concluyó sus pesquisas en agosto de 2021, pese a que quedaban diligencias por practicar. La instrucción del caso deja una gran sombra de sospecha sobre si están entre los acusados los máximos responsables.





