La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha analizado las torrijas vendidas en supermercados y hipermercados, y ha concluido que siguen estando lejos de la receta tradicional. Según la OCU, estas torrijas contienen aditivos y sustituyen el azúcar y la miel por jarabes, lo que las convierte en alimentos ultraprocesados.

La OCU ha estudiado las torrijas de siete supermercados y ha detectado que, aunque han mejorado en jugosidad y textura, tienen una presencia excesiva de aditivos, con hasta cinco de media por torrija. En total, se han encontrado hasta 14 aditivos diferentes en estas torrijas, lo que las define como productos ultraprocesados.

La única excepción es la torrija de El Corte Inglés, que no presenta ningún aditivo entre sus ingredientes. Sin embargo, la mayoría de las torrijas analizadas contienen colorantes, correctores de acidez y emulsionantes, además de conservantes.

Otro aspecto criticable es la sustitución de buena parte del azúcar de la receta tradicional por jarabes de glucosa y fructosa, edulcorantes más baratos y de inferior calidad. Solo las torrijas de Alcampo y El Corte Inglés no contienen estos jarabes.

Además, en ningún caso se ha encontrado miel, un elemento característico de la pastelería que aporta matices aromáticos y una percepción de mayor calidad.

El análisis también ha estudiado los aceites empleados en la fritura y revela que casi todas las torrijas se fríen en , que son neutros por naturaleza pero pueden aportar sabores desagradables si se recalientan o se reutilizan en exceso.