En un giro crítico de los acontecimientos, Pakistán ha llevado a cabo bombardeos en Kabul, la capital de Afganistán, y en otras localidades, en un contexto de escalada de tensiones entre ambos países. La crisis, que lleva meses desarrollándose, ha provocado un aumento significativo de las hostilidades, especialmente en la disputada frontera que comparten.

La situación se agravó después de que expirara la tregua de cinco días pactada entre las partes, lo que ha llevado a un incremento en los enfrentamientos. Según fuentes talibanes, al menos dos civiles murieron y ocho resultaron heridos en los ataques paquistaníes. El director de Información y Cultura de la provincia oriental de Kunar, *Zia-ur-Rahman Spin Ghar, informó que las fuerzas paquistaníes dispararon 80 proyectiles de artillería y llevaron a cabo ataques con drones en la región.

Las acciones de Pakistán han generado una oleada de condenas por parte de la ONU, la Unión Europea y potencias regionales, que han aumentado la presión sobre Islamabad para evitar una guerra abierta en el sur de Asia. Esta es la segunda desescalada que expira sin un acuerdo de paz duradero en menos de seis meses, tras el fracaso de un proceso similar en octubre pasado.

El relator especial de Naciones Unidas para Afganistán, , instó a los gobiernos de Afganistán y Pakistán a acordar un alto el fuego permanente. Bennett enfatizó la necesidad de respetar el derecho internacional, proteger a los civiles y garantizar la rendición de cuentas. También solicitó investigaciones rápidas, independientes y transparentes sobre los incidentes, particularmente en el centro de rehabilitación de .