La llegada del horario de verano supone un ajuste en nuestros relojes, pero también tiene un impacto significativo en nuestra vida diaria. A partir de la madrugada del domingo, los relojes marcan una hora más, lo que se traduce en más horas de luz al final del día. Sin embargo, este cambio puede afectar al rendimiento y a la productividad de algunas personas.

El impacto en el ritmo circadiano

La psicóloga y neuropsicóloga Nayara Ortega explica que, aunque se trata de una leve modificación, el organismo necesita un período de adaptación. El cambio horario incide de forma directa en el ritmo circadiano, lo que afecta a funciones cognitivas claves como la memoria, la atención o la velocidad de procesamiento. *Los primeros días es habitual experimentar cierta lentitud mental, tener dificultades para concentrarse y problemas para retener información reciente.

Factores que influyen en la disminución del rendimiento

La incidencia en los ritmos cronobiológicos es uno de los principales factores detrás de la disminución del rendimiento. La primera noche dormimos una hora menos, lo que impacta en el nivel de reparación del cerebro. El descanso cumple una función esencial tanto en la consolidación de la memoria como en la regulación emocional.

  • La interrupción del sueño se traduce en mayor fatiga
  • Pior concentración
  • Una gestión emocional más limitada

Grupos poblacionales más afectados

La llegada del nuevo horario no afecta a todos los grupos poblacionales por igual. Las personas con trabajos a turnos son las que más notan los efectos, pues parten de una desincronización previa del sueño. También pueden verse afectados:

  • Los niños y los estudiantes
  • Las personas mayores

Consejos para reducir los efectos

Para reducir todos estos efectos, Ortega recomienda adoptar medidas progresivas que faciliten la adaptación. Entre ellas, propone:

  • Adelantar entre 15 y 20 minutos la hora de acostarse
  • Evitar las comidas copiosas en las horas previas al descanso
  • Limitar el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir

La importancia de la luz natural

La exposición al sol durante las mañanas ayuda a reajustar el reloj interno y favorece un descanso más adecuado por la noche. En general, el organismo suele necesitar entre tres y siete días para adaptarse al nuevo horario.

Impacto en el estado de ánimo

El cambio también puede repercutir en el estado de ánimo, aunque de manera distinta según cada persona y su estilo de vida. Aquellas que aprovechan las tardes para tener una mayor vida social y hacer actividades se sienten más cómodas y felices.

Conclusión

Todo depende de cada persona. En cualquier caso, lo más importante ahora es no retrasar los horarios de las comidas, especialmente por la noche, para no perjudicar la calidad del sueño. La especialista señala que es fundamental ser consciente de estos cambios y tomar medidas para minimizar su impacto.

Javier Sánchez Torres
Javier Sánchez Torres

Redactor de Deportes

Periodista deportivo. Cubre la Liga y la selección española de fútbol.

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