La crisis en Oriente Medio está teniendo un impacto devastador en la infancia de la región. Mientras los precios del petróleo y la crisis financiera acaparan la atención mundial, el verdadero costo humano del conflicto está siendo pasado por alto. La pérdida de hogares, seguridad y estabilidad está afectando a millones de niños y niñas.

El impacto en la infancia

La directora general de Save the Children Internacional, Inger Ashing, visitó un refugio en Beirut, Líbano, para conocer de primera mano la respuesta y el apoyo de la organización a las familias desplazadas. En Líbano, más de un millón de personas han sido desplazadas, y las familias que huyen de la violencia llegan a los refugios con pocos objetos que les permitan vivir con normalidad.

La crisis se extiende más allá de la región

El conflicto está teniendo un impacto global, con más de cuatro millones de personas desplazadas en varios países afectados. Cientos de niños y niñas han perdido la vida, y las consecuencias del conflicto no terminarán cuando cesen los bombardeos. El daño perdurará durante años, y los niños y niñas pagarán el precio más alto.

El miedo y la incertidumbre

Un joven de 17 años en Líbano dijo a Save the Children: 'Lo único que queremos es vivir seguros, no vivir hoy sin saber si habrá un mañana para nosotros'. Para millones de niños y niñas en toda la región, el miedo es constante. Las escuelas están cerradas, los hospitales tienen dificultades para funcionar y las comunidades que antes brindaban estabilidad están devastadas por el desplazamiento y la inseguridad.

El costo económico

Los ataques con misiles y drones han interrumpido la infraestructura energética y marítima en todo el Golfo Pérsico, incluido el Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas. Las rutas marítimas se están desviando y los costos del flete están aumentando drásticamente.

La crisis de hambre

El mundo ya enfrenta una crisis de hambre sin precedentes. Hoy, más de la mitad de los niños y niñas del mundo no pueden permitirse una alimentación saludable. Las Naciones Unidas han advertido que, si el conflicto actual continúa desestabilizando los mercados globales, el número de personas que padecen hambre aguda podría aumentar a 363 millones este año.

La respuesta humanitaria

Las organizaciones humanitarias ya están sintiendo el impacto del conflicto. Las interrupciones en las rutas marítimas han retrasado suministros médicos vitales destinados a algunos de los contextos más vulnerables del mundo. Save the Children tiene actualmente retrasados envíos médicos esenciales por un valor aproximado de 600.000 dólares.

La necesidad de acción

Los líderes mundiales deben elegir urgentemente un camino diferente. La diplomacia debe sustituir la escalada, y la protección de la infancia debe primar sobre los objetivos militares. Todas las partes en conflicto deben cumplir con el derecho internacional humanitario y cesar los ataques contra escuelas, hospitales y personal humanitario.

El futuro de la infancia

Los niños y las niñas no pueden seguir pagando el precio de una guerra que no provocaron. Ninguno debería crecer sin hogar, con su aula convertida en refugio o su patio de recreo en almacén de ayuda humanitaria. Sin embargo, para millones de niños de esta región, esta es su realidad cotidiana.

Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

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