Japón ha dado un paso significativo hacia la transformación de su postura de seguridad al desplegar misiles de largo alcance de fabricación nacional en dos bases estratégicas. El Ministerio de Defensa anunció que las Fuerzas Terrestres de Autodefensa han instalado estos misiles en el campamento Kengun, en Kumamoto, y en el campamento Fuji, en Shizuoka.
Misiles de largo alcance para reforzar la disuasión
Los misiles desplegados tienen un alcance estimado de 1.000 kilómetros, lo que permite a Japón llegar a zonas costeras de China y a las aguas que rodean Taiwán. El ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, afirmó que este es un esfuerzo crucial para fortalecer la capacidad de disuasión y respuesta de Japón frente al entorno de seguridad más severo y complejo de la posguerra.
El despliegue de misiles de largo alcance nacionales se produce en un momento de tensiones crecientes con China. La disputa territorial en las islas Senkaku y la proximidad de Japón a Taiwán han aumentado la preocupación por la seguridad marítima en la región.
Un cambio en la política de seguridad japonesa
La política de seguridad japonesa ha cambiado significativamente desde la posguerra. La Constitución heredada de la posguerra eliminaba el ejército y consagraba el pacifismo, pero la Guerra de Corea en 1950 alteró esta estrategia. Washington comenzó a considerar a Japón como un aliado clave en Asia, lo que permitió la creación de las actuales Fuerzas de Autodefensa.





