El consumo de bebidas energéticas ha aumentado significativamente desde su introducción en la década de 1960, según la Revista Sanitaria de Investigación (RSI). Esta tendencia ha generado preocupación entre las autoridades y expertos, ya que los jóvenes de 15 a 34 años son los principales consumidores de estos productos.
Tendencia en aumento
La venta de bebidas energéticas ha experimentado un crecimiento constante, convirtiéndose en un producto habitual en la vida diaria de muchos jóvenes. A finales de 2024 y principios de 2025, se registró una tendencia ascendente en el consumo de estas bebidas, según el Ministerio de Sanidad. Los grupos de personas de 15 a 34 años son los principales clientes de estas bebidas.
Riesgos asociados al consumo
El consumo excesivo de bebidas energéticas puede provocar efectos fisiológicos no deseados, como la alteración del sueño, efectos psicológicos y trastornos cardiovasculares. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) alerta de que no deben combinarse bebidas energéticas con bebidas alcohólicas, ya que estudios recientes demuestran que el consumo de alcohol o en combinación con bebidas energéticas conduce a estados subjetivos alterados.
Testimonios de adolescentes
Un joven de 15 años, que empezó a beber bebidas energéticas a los 12 años, aseguró que "de tantos años y tantas latas, yo creo que ya me he acostumbrado". También señaló que es algo habitual en su grupo de amigos y que algunos beben más que él. Su madre afirmó que no le parece mal, ya que no tiene mucha información sobre si perjudica o no.





