En la Amazonia brasileña, comunidades indígenas se enfrentan en solitario a la empresa minera canadiense Belo Sun, que busca explotar una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta. La lucha se libra en la Vuelta Grande del Xingú, un afluente del río Amazonas.

La imagen de Canadá como un país respetuoso con el medio ambiente se ve desmentida en la Amazonia, donde la minera Belo Sun busca abrir la mayor mina de oro a cielo abierto de Brasil. Los pueblos indígenas del Xingú llevan más de un mes acampados en la oficina de la agencia indigenista brasileña en Altamira, luchando por impedir que la empresa siga adelante con su proyecto.

La amenaza a la biodiversidad

La Vuelta Grande del Xingú es reconocida como una de las zonas con mayor biodiversidad de la Amazonia. Sin embargo, la construcción de la hidroeléctrica de Belo Monte en 2016 ya ha tenido un impacto devastador en la región, secuestrando el 80% del agua del Xingú para las turbinas de la central. La entrada de Belo Sun en la región podría ser el golpe final para el ecosistema.

La empresa minera canadiense ha estado reclutando y dividiendo a las poblaciones locales, ofreciendo dinero y beneficios a cambio de su apoyo. Sin embargo, los pueblos indígenas se mantienen firmes en su oposición al proyecto, que consideran irreversible y devastador para su forma de vida.

La lucha en los tribunales

Mientras se ejerce presión en el lugar, las batallas en los tribunales siguen su curso. La decisión sobre el proyecto Belo Sun está en manos del gobernador de Pará, Helder Barbalho, que ha intentado mostrarse como un político "verde" antes de la COP30. Sin embargo, sus acciones sobre el terreno revelan otra realidad.