Investigadores de la Universidad de Trento y la Universidad Tecnológica de Nanyang descubrieron que la identidad nacional puede influir en la forma en que el cerebro procesa la información sobre personas de otros grupos étnicos. Un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) encontró que cuando se activa la identidad nacional, el cerebro se vuelve más inclusivo y reduce la distancia neural entre grupos.

La neurociencia detrás de la identidad nacional

El estudio utilizó resonancia magnética funcional para registrar la actividad cerebral de 92 personas de diferentes grupos étnicos en Singapur. Los resultados mostraron que la corteza ventromedial prefrontal, una región vinculada al procesamiento autorreferencial, se activa cuando se aprecia similitudes entre personas con respecto a una identidad nacional. Esto sugiere que la identidad nacional puede ser un factor clave en la integración de sociedades diversas.

Cómo la identidad nacional modifica la percepción

Cuando se hacía evidente la identidad nacional, el cerebro respondía de forma más inclusiva a los rostros de personas de otros grupos étnicos. Los científicos determinaron que la distancia neural entre el grupo propio y el ajeno se reducía, aunque sin borrar por completo las diferencias étnicas. Esto indica que la identidad nacional puede coexistir con la identidad étnica sin necesidad de que una reemplace a la otra.