La decepción que supone ver una serie como 'Vida perra', el equivalente televisivo de un paseo con el perro en invierno con viento y lluvia, me hace cuestionar el contenido que se ofrece en plataformas como Prime Video. La serie, que cuenta con talentos de la comedia patria como Fernando Tejero, Jordi Sánchez, Carlos Areces y Ana Morgade, no logra superar la barrera de la risa y cae en situaciones y diálogos sonrojantes. Los usuarios del parque canino ficticio intentan sacar adelante la serie con nombres graciosos como 'la patrulla canina' o 'los mosqueperros', pero terminan dándose lecciones de etología y nutrición.
La comedia canina: un microcosmos fascinante
El microcosmos que congrega un parque de perros es fascinante y ofrece material para hacer una buena ficción. Sin embargo, la serie no logra mantener el ritmo y se vuelve monótona. Los perros parlantes son especialmente problemáticos y hacen que la serie pierda credibilidad.
La realidad detrás de la comedia
Dicen que hay más perros porque la gente no quiere tener hijos, pero también hay más perros porque hay más padres incapaces de decir no a sus hijos. Ahora que llegan las comuniones, habrá muchos perros en las listas de regalos, porque antes te daban un reloj o un diario con llave, pero ahora les obsequian un perro salchicha de 1.000 euros. A esos padres les digo que sean fuertes y reflexionen antes de traer un ser vivo a su casa.





