En Asturias, cuatro personas con autismo comparten sus experiencias y desafíos en un entorno que a menudo no entiende sus necesidades. Alicia Parra, diagnosticada a los 46 años, Elia Hernández, a los 40, y Diego Conde y Bruno Figueroa, desde pequeños, hablan sobre sus vivencias y reivindicaciones.

La lucha por la comprensión y el diagnóstico

Alicia Parra siempre quiso ser madre. A los 33 años, se quedó embarazada y, con la llegada de su hija, encontró una oportunidad para estructurar su vida y reducir su ansiedad. Su diagnóstico de autismo en nivel 1 llegó después de investigar sobre las conductas de su hija. 'Mi hija hacía cosas en las que yo me veía reflejada; fue ahí cuando empecé a investigar y pedí que me hicieran las pruebas de autismo', explica.

Desafíos en el entorno laboral y social

Elia Hernández, diagnosticada en 2024, a los 40 años, destaca la necesidad de control y la hipersensibilidad en su vida diaria. 'Uno de los rasgos más frecuentes es la necesidad de control; tenemos que tener las cosas medidas y estipuladas, y eso dificulta mucho el trabajo'. Según datos de Autismo Europa, entre el 76% y el 90% de las personas adultas autistas está desempleada.

Experiencias y reivindicaciones

  • Diego Conde, de 26 años, trabaja en un museo y destaca la importancia de un entorno laboral adecuado. 'En mi caso es un trabajo sin ruido, lo cual es muy importante porque me afecta mucho'.