El secretario de Guerra, Pete Hegseth, destituyó al jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Randy George, lo que refleja las tensiones en el Pentágono sobre la política de Defensa en Oriente Próximo. La Casa Blanca solicita 1,5 billones de dólares para Defensa en 2027.
La salida de George se produce en un momento de gran incertidumbre sobre la política de Defensa de Estados Unidos en la región. La guerra en Irán ha generado un rechazo frontal entre los estadounidenses, con encuestas que señalan un profundo descontento con la gestión de la crisis por parte de la Administración Trump.
Crisis de confianza en la Administración Trump
La dimisión forzada de George ahonda la crisis de confianza en el Gobierno de Trump. A pesar del discurso triunfalista del presidente a la nación, la realidad es desalentadora: la economía se enfrenta a una posible recesión, la gasolina está por las nubes y las encuestas reflejan un rechazo frontal a la guerra en Irán.
La política de Trump hacia Irán ha sido errática y contradictoria. Ha pasado de buscar un cambio de régimen a centrarse en la amenaza nuclear, sin una estrategia clara para abordar la crisis. La Casa Blanca ha pedido a otros países que asuman la responsabilidad de abrir el Estrecho de Ormuz, lo que supone un enorme riesgo.
Tensiones en el Pentágono
La destitución de George sugiere la voluntad de alinear al ejército con una línea más dura impulsada desde la Casa Blanca. El cambio se produce en medio de señales de desacuerdo interno sobre el alcance de las operaciones contra Irán. La percepción es que Washington podría estar preparándose para una escalada aún mayor.





