Cada año, 5,4 millones de personas sufren mordeduras de serpiente en todo el mundo, y el 95% de ellas vive en países de bajos y medianos ingresos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre 81.000 y 138.000 personas mueren y alrededor de 400.000 sufren amputaciones debido a estas mordeduras. La pobreza y la falta de acceso a servicios de salud adecuados son factores clave en esta problemática.

La historia de los antídotos

Desde la antigua Grecia hasta el siglo XIX, se utilizó la triaca, un brebaje hecho con plantas, minerales y la carne de una víbora hembra y joven, como antídoto contra el envenenamiento por mordedura de serpiente. Sin embargo, con el avance de la medicina, se han desarrollado antivenenos efectivos, pero su acceso y distribución siguen siendo un desafío en muchos países.

El impacto de las mordeduras de serpiente en la salud global

La OMS ha clasificado el envenenamiento por mordedura de serpiente como una enfermedad tropical desatendida (ETD) y ha lanzado un llamamiento internacional para reducir a la mitad las muertes hasta 2030. Sin embargo, según cálculos de la organización Médicos Sin Fronteras (MSF), sigue siendo la dolencia desatendida más mortífera. Las cifras oficiales son alarmantes, pero podrían ser bastante inferiores a los datos reales debido a la infrarreportación.

La infrarreportación de las mordeduras de serpiente