Ernesto Soriano, un hombre de 52 años, ha pasado de trabajar en una charcutería de Moratalaz a convertirse en el jefe de cortadores de la prestigiosa marca de ibéricos Joselito. Con una trayectoria de casi 11 años, Soriano ha desarrollado una pasión por el jamón que lo ha llevado a emocionar con algunos de los ejemplares que ha loncheado. "Tienes que saber la historia de lo que tienes entre manos".
El inicio de una pasión

Ernesto Soriano encontró su primer trabajo con 15 años en una charcutería del barrio madrileño de Moratalaz. Su incursión en el mundo laboral se debió a un cartel que buscaba personal. A pesar de que sus padres deseaban que estudiara, Soriano se volcó en el trabajo y, con el tiempo, se dio cuenta de que se ganaba bien la vida. "Fui charcutero muchos años hasta que el mundo del jamón empezó a evolucionar".





