Brihuega, un encantador pueblo en la provincia de Guadalajara, Castilla-La Mancha, se ha convertido en un destino turístico popular gracias a sus extensos campos de lavanda que rodean el municipio. A menos de una hora de Madrid, este lugar, apodado el Jardín de la Alcarria o la Provenza española, ofrece una escapada cercana y natural. La floración anual de estos cultivos transforma el paisaje en un mar de tonalidades lilas y aromas característicos.

La Historia detrás de los Campos de Lavanda

La historia de los campos de lavanda en Brihuega se remonta a más de cuatro décadas, cuando un profesor local trajo esquejes de lavandín de Francia. Desde entonces, el término municipal ha visto crecer estos campos hasta superar las mil hectáreas, convirtiéndose en un elemento clave de la economía local y en un atractivo turístico destacado.

Un Destino Turístico Único

El municipio combina la presencia de campos agrícolas con un casco urbano cargado de historia. Sus calles estrechas y empedradas, herencia de la época medieval, conservan casas con tejados de teja árabe y puertas de madera que muestran la funcionalidad y sencillez de la arquitectura tradicional alcarreña. Los turistas pueden disfrutar de la observación de la floración y del recorrido histórico en un mismo viaje.

Visita los Campos de Lavanda

La floración se produce una vez al año y depende de las condiciones climáticas, por lo que su momento exacto varía. Por lo general, el pico de color y aroma se alcanza durante las dos semanas centrales de julio. Los turistas pueden conocer el estado de los campos desde junio, cuando el crecimiento de los brotes indica cuándo el espectáculo natural alcanzará su punto máximo.