El Líbano se enfrenta a un aumento de la violencia interna tras el asesinato de Pierre Moawad, un alto cargo del partido cristiano Fuerzas Libanesas, en un ataque israelí en la aldea de Yahchouch. El ataque, que también mató a su esposa Flavia, ha generado temor a un estallido de violencia sectaria en el país. Los cristianos libaneses sienten que han sido arrastrados a la guerra por parte de Hezbolá.
El ataque israelí que sacudió la aldea
Funeral de Pierre Moawad y su esposa Flavia en la localidad de Yahchouch, Líbano (Fuente: El Periódico)
Los ataúdes del difunto Pierre Mouawad, dirigente del partido Fuerzas Libanesas, y de su esposa Flavia son trasladados durante la ceremonia fúnebre, al norte de Beirut, Líbano / WAEL HAMZEH / EFE
El ataque de precisión israelí que mató a Pierre y Flavia Moawad fue el primero en la aldea de Ain Saade desde el inicio del conflicto en 2023. La pareja murió en su propia casa, junto a su vecina Roula Mattar. El ataque ha generado mucha suspicacia por la metodología israelí, propia de un asesinato selectivo normalmente dirigido a miembros de Hezbolá o de la Guardia Revolucionaria iraní.
Desde el inicio del conflicto, Israel ha desatado su más brutal violencia contra el Líbano, provocando 1.530 muertes. Sólo durante este fin de semana de Pascua, al menos 179 personas han sido asesinadas. La mayoría de pérdidas se concentran en la comunidad chií, la base de apoyo de la milicia, pero no exclusivamente. La expansión de los ataques israelíes ha alcanzado zonas que no están bajo la influencia de Hezbolá.
El temor a un enfrentamiento civil
La violencia ha generado temor a un enfrentamiento civil en el Líbano. El país ya sufrió una sangrienta guerra civil durante 15 años, entre 1975 y 1990, que provocó 120.000 víctimas mortales y más de un millón de desplazados. Los líderes cristianos han expresado su voluntad de prevenir un nuevo conflicto. "No creo que vaya a haber otra guerra civil, pero si la hay, la aceptaremos", constata Tony, un residente de la aldea de Ain Saade.
La respuesta de los líderes cristianos
Las declaraciones de los líderes cristianos indican su voluntad de prevenir un nuevo conflicto. "Aunque el Estado decida no impedir que algunas personas se expongan al peligro, no tiene derecho a permitir que quienes permanecen en sus casas mueran así; cuando las autoridades cumplan con su deber, no habrá guerra civil", declaró Samir Geagea, líder de las Fuerzas Libanesas. Otros políticos alertan de que la ira también se extiende a las comunidades sunitas y drusas del país.
La situación humanitaria
La violencia ha provocado un mayor número de personas desplazadas que superan el millón, según Naciones Unidas. La situación humanitaria es crítica, con muchas personas viviendo en condiciones precarias. "Vivimos al día, antes teníamos miedo pero ahora ya no", constata Fatem, una residente de la zona. La impotencia por no poder hacer nada para salvar la vida es palpable.
La limpieza étnica
Oficiales militares israelíes están instando en privado a las comunidades cristianas y drusas del sur del Líbano a expulsar a los residentes musulmanes chiítas que se refugian entre ellas, una acción que los grupos de derechos humanos señalan que es limpieza étnica. "Si tenemos que morir, moriremos", afirma Fatem con la resignación de un pueblo al que se le ha retirado la capacidad de proteger sus vidas.
La necesidad de una solución
La situación en el Líbano requiere una solución urgente. La violencia debe cesar y las autoridades deben tomar medidas para proteger a la población civil. La comunidad internacional debe presionar a Israel para que detenga sus ataques y se busque una solución pacífica al conflicto.