La noticia
Cabrera, a poco más de una hora de navegación al sur de Mallorca, es un parque nacional que no está protegido como debería estarlo. A pesar de su estatus de conservación desde hace décadas, el 80% del parque es agua con una riqueza marina extraordinaria que carece de salvaguarda legal efectiva. El Govern balear no actualizará el plan de gestión hasta 2027, ocho años después de lo que exige la ley.
Los detalles
El archipiélago es un tesoro ecológico. Sus aguas transparentes albergan extensas praderas de posidonia oceánica, comunidades de corales y algas calcáreas que forman un hábitat ideal para cientos de especies. En sus fondos conviven meros, pulpos, morenas, dentones, tortugas marinas y delfines. El parque fue ampliado en 2019 con 807 kilómetros cuadrados de superficie marina, pero este territorio no está recogido en el plan rector vigente, que solo cubre una décima parte del parque.
Oceana, organización de conservación marina, denuncia que "corales, cetáceos, tortugas, tiburones y aves marinas carecen de protección efectiva". Michael Sealey, científico marino de la organización, es contundente: "Tardar ocho años en elaborar un plan de gestión es una irresponsabilidad y una vulneración de la ley. El plan actual está permitiendo actividades incompatibles con la misión de un espacio que debería ser el referente de conservación del Mediterráneo occidental".





