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Tame Impala conquistó el Palau Sant Jordi de Barcelona este miércoles con un concierto que marcó su debut en sala en la ciudad. El grupo australiano de Kevin Parker, conocido por sus actuaciones en el Primavera Sound desde 2013, desplegó una producción de envergadura con escenario en semicírculo, efectos láser y una corona de focos flotante que acompañó cada tema.

El despliegue escénico

Desde el arranque con 'Apocalypse dreams', tema de 2012, Tame Impala mostró una formación de seis músicos cargados de sintetizadores. La banda aprovechó la sala cerrada para desplegar una pompa visual y sonora imposible en festivales: luces cambiantes, efectos láser precisos y una orquestación que recordó al rock progresivo clásico, con ecos de Yes y sus derivas electrónico-cósmicas.

En temas como 'The moment', la voz de Parker —con sus agudos y falsetes— sugirió paralelismos con el prog de los setenta. En 'Elephant', pieza más guitarrera de sus primeros trabajos, el ascendiente apuntó hacia Pink Floyd en su etapa Syd Barrett.

Entre la épica y el baile

Pero los australianos no se perdieron en la pompa. Alternaron la aparatosidad con pistas bailables diseñadas para perder el mundo de vista. 'Breathe deeper' desplegó tramas house infecciosas, mientras que 'Dracula', del nuevo álbum 'Deadbeat', mostró un eficaz techno-funk que recordó que Parker es coautor del tema discotequero 'Houdini' de Dua Lipa.