La guerra en Ucrania y ahora en Oriente Próximo ha desatado una oleada inflacionista que amenaza con dañar la economía. El Gobierno ha activado una respuesta para mitigar sus efectos, pero urge una ley para deflactar los impuestos y evitar el castigo a los contribuyentes. La inflación ha sido un amigo público número uno para los gobiernos, que han obtenido generosos dividendos en los últimos cinco años.
La Alianza entre el Gobierno y la Inflación
La inflación no es un fenómeno nuevo, pero su impacto en la economía es significativo. Los gobiernos suelen recoger dividendos con el oleaje inflacionista, mientras se dejan maltrechas las cuentas de los particulares. La inflación puede ser beneficiosa en pequeñas dosis, pero a granel es letal para la economía. El Gobierno ha practicado una política expansiva proinflacionista en materia de rentas, lo que ha generado un incremento de las bases imponibles y de la demanda.
El Impacto en los Contribuyentes
La Hacienda española no recoge en sus normas la deflactación de la escala tarifaria del IRPF ni de cada una de sus deducciones fiscales. Esto genera un sobreingreso fiscal proveniente de la progresividad en frío. Los contribuyentes son víctimas de una especie de doble imposición sobre sus rentas: la de los impuestos y la de la inflación. Es urgente una ley que obligue a deflactar tarifa y deducciones del IRPF y neutralizar el efecto sobre el IVA.





