En las Islas Canarias, los paseos en camello son una práctica turística controvertida que ha generado un gran debate sobre el trato y la explotación de estos animales. Los camellos, en realidad dromedarios transportados desde África hace siglos, son objeto de un lucrativo negocio que incluye la venta de leche, piel, lana y carne.

La explotación de los camellos en Canarias

La protección administrativa de la raza 'camello canario' ha sido utilizada para justificar la explotación de estos animales, argumentando que su desaparición sería perjudicial para la biodiversidad de las Islas. Sin embargo, no hay evidencia científica que respalde esta afirmación. En su lugar, los camellos se han convertido en una imagen icónica de Canarias, pero su papel se limita a ser un recurso turístico de baja calidad.

La realidad es que el trato a los camellos es inaceptable. En verano de 2023, un vídeo mostró el maltrato que unos camelleros infligían a una cría, lo que evidenció que para estos individuos el camello es una herramienta, no un ser vivo. Un año después, nuevas imágenes mostraron la caída de un camello con turistas encima y el posterior maltrato.

El impacto del turismo en los camellos

El modelo de turismo en Canarias no tiene en cuenta los intereses de los camellos como seres vivos. La prioridad es obtener beneficios económicos, sin importar el costo para los animales. Esto se refleja en la inclusión de la raza 'camello canario' en el Plan Estratégico de la Política Agraria Común 2023-2027, lo que les da acceso a ayudas europeas.