El anuncio de Emmanuel Macron como presidente de Francia me sorprendió gratamente, aunque con un toque de desilusión. A fin de cuentas, vivo cerca de la frontera y esperaba una república más... liberal. Pero pronto descubrí que el Emmanuel que asumiría el cargo no era el de mis sueños adolescentes, sino un político llamado Macron, sin planes de sentarse en una butaca de mimbre.

El nombre y la valentía

Algo debe de tener el nombre, porque Macron parece haber heredado la valentía de Emmanuelle, la protagonista cinematográfica que se atrevió a insertarse un cigarrillo en la vagina. Macron utiliza esa misma valentía para enfrentarse a Trump, aunque sin llegar a tales extremos. Mientras tanto, el presidente estadounidense ha elegido un camino peculiar hacia el Nobel de la paz.

La relación con Trump

Macron ha dejado claro que Francia no está en guerra y no participará en combate. Una postura que contrasta con la de Trump, quien ha encontrado una forma singular de buscar la paz. La relación entre ambos líderes es tensa, y Macron no duda en criticar la beligerancia de Trump. Una actitud que le ha ganado la antipatía del presidente estadounidense.

La historia de amor y política

Macron tiene una historia de amor poco común. Se casó con su profesora de literatura, Brigitte, 24 años mayor que él. Un hecho que no ha pasado desapercibido para Trump, quien lo critica por haberse enamorado de una mujer mayor. Sin embargo, Macron no se deja intimidar y sigue adelante con su visión para Europa.