El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha convertido la Sala Oval de la Casa Blanca en un escenario similar al del programa de televisión 'Sálvame', donde sus declaraciones pueden tener un impacto significativo en la política internacional. Durante una reunión con el presidente francés, Emmanuel Macron, en la Casa Blanca el 24 de febrero de 2025, Trump demostró su estilo único de comunicación. Trump no tiene un plan ni responde a una estrategia madurada, es una amalgama de chalados con distintas neurosis.

El subastero de Manhattan

Pero sigue siendo un subastero de Manhattan. Practica la pura y dura amenaza hasta que el vendedor se ajusta a su precio. Y como buen subastero, la puesta en escena es importante. De manera que en ese plató de 'Sálvame' va lanzando frases ingeniosas para impactar en los distintos algoritmos de las redes sociales. A lo Belén Esteban, Trump busca captar la atención con declaraciones polémicas.

La confusión entre atención e influencia

Los apocalípticos de la comunicación siempre confunden la atención con la influencia. Mirar la televisión nunca tuvo los efectos conductistas que avisaban los expertos. Si la pequeña pantalla anunciaba a bombo y platillo que el IPC había subido poco pero el pan estaba por las nubes, los sufridos espectadores no dudaban de cuál era la realidad. Empieza a ocurrir algo similar con las redes sociales.

El éxito en las redes no se traduce en influencia