Isabel Allende afirma que no puede escribir una novela sobre Trump sin la distancia del tiempo

En una rueda de prensa celebrada este jueves en la Feria del Libro de Madrid, Isabel Allende afirmó que no se siente capaz de redactar una novela sobre Donald Trump o la coyuntura actual de EE. UU. La autora explicó que la falta de "distancia del tiempo" le impediría ofrecer una visión equilibrada. Al mismo tiempo, promocionó su último ensayo, *La palabra mágica. Una vida escrita, que llega a las librerías a finales de abril.

Por qué la autora necesita la distancia del tiempo: memoria, censura y silencio interior

Allende sostuvo que la memoria transforma la realidad y que, para escribir con honestidad, el escritor debe alejarse de los hechos inmediatos. Señaló que la censura en EE. UU. está borrando capítulos de la historia vinculados a razas y luchas obreras, y que esa manipulación refuerza su postura sobre la distancia necesaria. "Si cojo el teléfono y veo todas las brutalidades que ha hecho Trump, se me arruina el día", comentó, añadiendo que el silencio interior es esencial para evitar la sobrecarga emocional.

La autora también denunció el sesgo machista de la crítica especializada, recordando que obras escritas por mujeres son tachadas de sentimentales mientras que los mismos temas, cuando los aborda un hombre, pasan desapercibidos. Este punto resuena con la reciente polémica sobre la representación femenina en la prensa cultural, tema que también se aborda en la crónica de Juan Carlos Fisher lleva "Las gratitudes" al teatro.

Contexto cultural: la trayectoria de Allende y su nuevo libro "La palabra mágica"

Nacida en Lima en 1942, Allende se consolidó como una de las voces más influyentes de la literatura latinoamericana tras el exilio forzado por la dictadura chilena. Su debut, La casa de los espíritus (1982), surgió de una carta escrita a su abuelo moribundo y se convirtió en un clásico de la narrativa de memoria histórica. En su nuevo libro, *La palabra mágica, la autora reflexiona sobre el oficio de escribir y sobre cómo la distancia temporal le permitió reinterpretar aquel golpe militar que vivió de cerca.

Allende explicó que, mientras la ficción le otorga libertad para transformar a familiares en personajes, la memoria exige rigor y respeto, pues los protagonistas son personas reales. "Para no tener miedo, escribo todo lo que quiero y luego lo reviso para ver si es cierto", afirmó, subrayando la responsabilidad que siente al narrar hechos recientes.

Con esta postura, la escritora invita a los lectores a considerar que la literatura no es un cronista del instante, sino una herramienta que necesita el paso de los años para revelar la verdad oculta tras los eventos. Su mensaje cobra especial relevancia en un momento en que la polarización política dificulta la reflexión profunda.

¿Qué sigue? Allende ha insinuado que, de tratarse de casos particulares, podría abordar la política estadounidense en el futuro. Mientras tanto, su nuevo libro llega a las estanterías como una invitación a la paciencia y al respeto por la memoria, recordándonos que la historia solo se escribe con la mirada puesta en el horizonte.

Pablo Hernández Gil
Pablo Hernández Gil

Crítico Cultural

Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.

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